Ursula von der Leyen propone una alianza internacional y destina 50 millones de euros para reforzar el monitoreo oceánico global mediante tecnología avanzada y datos abiertos.
La Comisión Europea ha dado un paso estratégico para reforzar el conocimiento científico y la gobernanza de los mares con el lanzamiento de OceanEye, una iniciativa destinada a crear una infraestructura tecnológica avanzada para la observación de los océanos. Presentada por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante las Jornadas Europeas de los Océanos, la propuesta incluye la creación de una Alianza Internacional para la Observación Oceánica y una primera financiación comunitaria de 50 millones de euros a través del programa Horizon Europe para el periodo 2026-2027.
La Unión Europea quiere consolidar su liderazgo mundial en la vigilancia y el conocimiento de los océanos mediante el desarrollo de OceanEye, un sistema que combinará satélites, sensores marinos, inteligencia artificial y modelos digitales para ofrecer una visión integral y en tiempo real del estado de los mares.
Durante su intervención, la presidenta de la Comisión Europea subrayó que el proyecto permitirá reforzar la ciencia marina, impulsar la competitividad de la economía azul, mejorar la seguridad marítima y proteger la salud de los ecosistemas oceánicos. Von der Leyen destacó que el conocimiento detallado de los océanos es esencial para anticipar los efectos del cambio climático, gestionar los recursos marinos de forma sostenible y apoyar las actividades económicas que dependen del mar.
OceanEye se construirá sobre dos pilares tecnológicos ya existentes en la estrategia europea de datos marinos: el programa Copernicus Marine Service, que proporciona información satelital sobre los océanos, y el Digital Twin of the Ocean (EDITO), un gemelo digital del océano que integra datos y modelos científicos para simular escenarios ambientales, climáticos y operativos.
La iniciativa forma parte del Pacto Europeo por los Océanos, adoptado por la Comisión en junio de 2025, y pretende convertir a Europa en uno de los principales nodos de un futuro sistema global de observación oceánica. Este sistema permitirá recopilar y compartir datos de forma abierta, mejorando la cooperación científica y tecnológica entre países.
Uno de los elementos centrales del proyecto es la creación de una Alianza Internacional para la Observación de los Océanos, que reunirá a los Estados miembros de la UE y a socios internacionales con el objetivo de coordinar inversiones, compartir infraestructuras científicas y garantizar el acceso libre a los datos marinos.
La alianza trabajará en estrecha colaboración con el Sistema Global de Observación del Océano (GOOS) y con la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, reforzando la red mundial de sensores, boyas y plataformas de observación que permiten estudiar los cambios físicos, biológicos y químicos en los océanos.
El objetivo es establecer una estructura coordinada que permita mejorar la predicción de fenómenos extremos, seguir la evolución de los ecosistemas marinos y proporcionar información clave para sectores estratégicos como la pesca, el transporte marítimo, la energía offshore o la protección del medio marino.
La Comisión Europea prevé adoptar formalmente la iniciativa OceanEye a lo largo de 2026, tras un proceso de consulta pública en el que participan centros de investigación, administraciones y actores de la economía azul. Además, está previsto que en septiembre se celebre un evento internacional de compromisos financieros para reforzar la nueva alianza global.
Bruselas se ha marcado como meta que el sistema europeo de observación oceánica esté plenamente operativo en 2030, integrando datos científicos, tecnológicos y operativos que permitan mejorar la gestión sostenible de los mares.
La dimensión económica del proyecto es igualmente relevante. La economía azul europea genera cerca de 250.000 millones de euros de valor añadido bruto y alrededor de cinco millones de empleos, mientras que aproximadamente el 40 % de la población europea vive en regiones costeras o insulares.
En este contexto, el desarrollo de infraestructuras avanzadas de observación oceánica se perfila como un elemento clave para reforzar la resiliencia climática, mejorar la seguridad marítima y garantizar una gestión sostenible de los recursos marinos en las próximas décadas.
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