La planta de transformación de especies descartadas de la flota de OPROMAR se pondrá en marcha en el 2026, según indicó a Europa Azul, su director gerente Juan Carlos Martín Fragueiro. El proyecto que se encuentra en fase de licitación está previsto que se adjudique proximante y contempla hacer frente a una inversión de 5 millones de euros. En principio, el proyecto contempla la construcción de una planta de producción y procesado de músculo picado de pescado en una parcela de 2.186 metros cuadrados en el entorno de la lonja de Marín, lo que permitirá el fácil acceso de la materia prima a la planta
La planta de mince que OPROMAR proyecta construir contempla la producción de músculo picado a partir de descartes, para lo que ha obtenido una concesión administrativa por un plazo de 20 años, se plantea, en una fase inicial alcanzar las 2.000 toneladas de producción.
Con este proyecto, OPROMAR ha querido aprovechar y revalorizar los descartes que genera la flota a través de la puesta en marcha de su planta de mince.
La Organización de Productores de Pesca del Puerto de Marín aglutina a un total de 35 empresas pesqueras con el objetivo de fomentar nuevos proyectos orientados a mejorar las actividades del sector y promover la sostenibilidad pesquera. En este sentido, y con la entrada en vigor del Reglamento Europeo que obliga a desembarcar las capturas no objetivo que lleguen a puerto, se hace necesario buscar nuevas vías de aprovechamiento y valorización de estos descartes pesqueros.
Tras la promulgación de la obligación del desembarque Opromar impulsó diferentes proyectos e iniciativas de I+D+I con el objetivo de obtener nuevos productos procesados empleando como materia prima descartes de bacaladilla, jurel, caballa o faneca. «La finalidad es que sea una planta multiespecie que permita la valorización de estos y otros descartes que puedan resultar de interés tanto para los armadores de Marín como para la industria del sector transformador», expresó Juan Martín.
A partir de aquí, Opromar trabajó los proyectos Valdescar con el objetivo de obtener mince a partir de especies de bajo valor comercial o que, tras la entrada en vigor de la obligación de desembarque, ya no pueden ser desechadas. «Los resultados de esta iniciativa han sido clave para el desarrollo de nuevos productos alimentarios, como los «listos para consumir» del proyecto Seafood Age, diseñados para promover una alimentación saludable durante el envejecimiento», explicó Martín.
Finalmente, Opromar está trabajando en dos importantes proyectos que suponen un paso más en su apuesta por la valorización: Liferefish, orientado a la creación de productos de alto valor añadido, y la construcción de su propia planta de mince, «en la que esperamos consolidar nuestra capacidad productiva y tecnológica.»
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