La Comisión Europea propuso el miércoles 26 de febrero movilizar 100.000 millones de euros, como parte de un plan destinado a ayudar a la industria a descarbonizarse. Este pacto también debería permitir a las empresas de la Unión Europea ser más competitivas a nivel internacional.
El informe de la Comisión Europea destaca la necesidad de inversiones millonarias en redes eléctricas, hidrógeno y almacenamiento para cumplir con los objetivos climáticos de 2040.
La Comisión Europea ha publicado un informe que detalla los requisitos de inversión en infraestructuras energéticas en la Unión Europea (UE) para garantizar una transición hacia una economía descarbonizada. De acuerdo con el documento, las inversiones planificadas en el sector energético de la UE superarán los 1,4 billones de euros entre 2024 y 2040, con una marcada prioridad en la modernización y expansión de la red eléctrica.
Según el estudio, la distribución de la inversión no será uniforme. Alemania, Francia y los Países Bajos lideran el gasto con el 53% de la inversión total hasta 2040. En contraste, regiones de Europa Central y del Este presentan una menor planificación financiera, lo que podría retrasar la transición en estas áreas.
El informe resalta que el 79% de las inversiones se dirigirán a la infraestructura eléctrica, tanto en transmisión como en distribución. En concreto, la distribución eléctrica absorbe casi la mitad del total, con una cifra estimada de 730.000 millones de euros. Esta necesidad responde al creciente despliegue de energías renovables, la electrificación de sectores industriales y el aumento de la demanda de vehículos eléctricos y bombas de calor.
Por su parte, la inversión en transmisión alcanzará 472.000 millones de euros, de los cuales 130.000 millones estarán destinados a proyectos transfronterizos para mejorar la interconexión de mercados eléctricos en la UE.
“El refuerzo de la red es un pilar fundamental para la transición energética. Sin inversiones masivas en transmisión y distribución, la integración de renovables será un desafío mayor”, sostiene el informe.
Además, se destaca la importancia de la infraestructura de transmisión offshore, que facilitará la conexión de parques eólicos marinos con la red eléctrica continental. Se estima que las inversiones en esta área rondarán los 51.000 millones de euros.
Otra de las áreas estratégicas es la infraestructura de hidrógeno, que necesitará cerca de 170.000 millones de euros hasta 2040. De esta cifra, 105.200 millones se destinarán a la construcción de 24.162 km de nuevos gasoductos y la reconversión de 14.039 km de tuberías existentes.
El hidrógeno se posiciona como un vector clave para la descarbonización de la industria y el transporte pesado, pero aún enfrenta incertidumbres regulatorias y tecnológicas. A esto se suma la inversión en almacenamiento subterráneo (27.000 millones de euros), terminales de importación (20.000 millones) y electrolizadores (16.300 millones).
“Las inversiones en hidrógeno requieren un marco de apoyo sólido, dado que la viabilidad económica sigue siendo incierta en algunos segmentos”, señala el reporte.
Dado el volumen de inversión requerido, el informe destaca la necesidad de financiamiento tanto público como privado. Los fondos europeos, a través del Mecanismo Conectar Europa (CEF), el Fondo de Innovación y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), jugarán un papel crucial en la financiación de proyectos estratégicos.
Se propone un esquema de financiación combinada, en el que fondos europeos actúen como mitigadores de riesgo para atraer capital privado. Además, se sugiere el uso de bonos verdes, esquemas de garantías y ajustes en las normas de ayuda estatal para facilitar la inversión.
“El financiamiento público debe focalizarse en proyectos con beneficios transfronterizos o en tecnologías emergentes con alto riesgo”, apunta el estudio.
El informe de la Comisión Europea deja en claro que las inversiones en infraestructura energética deben acelerarse si la UE quiere cumplir con su objetivo de neutralidad climática en 2050. Sin embargo, persisten desafíos financieros, especialmente en sectores como el hidrógeno y el almacenamiento de CO₂.
Si bien países como Alemania y Francia lideran en planificación e inversión, otras regiones presentan retrasos que podrían comprometer la transición energética en el continente. El éxito dependerá de la capacidad de la UE para movilizar inversiones y garantizar un marco regulador estable que incentive la participación del sector privado.
La próxima década será clave para definir el futuro del sistema energético europeo, y el informe deja en claro que el tiempo para actuar es ahora.
El Pacto fue presentado por la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el miércoles 26 de febrero. Este pacto incluye la hoja de ruta de la Unión Europea para la descarbonización, incluyendo el desarrollo de energías renovables, la electrificación y también el uso de combustibles alternativos para aviones y barcos.
La Comisión Europea ha propuesto movilizar 100.000 millones de euros para apoyar a las industrias que afrontan elevados costes energéticos, pesados requisitos administrativos y competencia global. Nuestras empresas europeas aún se enfrentan a demasiados obstáculos, desde los altos precios de la energía hasta los excesivos requisitos regulatorios, afirmó Ursula von der Leyen en un comunicado.
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