Pesca publica en el BOE la resolución que flexibiliza el diario electrónico tras los amarres y el pulso en los puertos. Entra en vigor el 24 de enero y España llevará el debate a Bruselas el día 26.
La tensión que desde hace semanas recorre los muelles del litoral español —con amarres, cierres de lonjas y concentraciones como la de Ribeira del 19 de enero— encontró este viernes, 23 de enero de 2026, su primera respuesta oficial. La Secretaría General de Pesca formalizó en el Boletín Oficial del Estado una batería de medidas que aterrizan el reglamento europeo de control a la operativa real de la flota de bajura, especialmente la que trabaja cerca de puerto, con jornadas cortas y capturas muy variadas.
La clave del cambio, que entra en vigor el 24 de enero, se resume en una idea que el sector llevaba días repitiendo en voz alta: menos burocracia en el mar y más precisión cuando el barco ya está amarrado. A partir de ahora, los pesqueros de entre 12 y 15 metros ya no tendrán que pesar ni contar con exactitud en el diario electrónico las especies que no superen los 50 kilos en total. Bastará con estimar y registrar esas cantidades. Eso sí, el ajuste fino se traslada al muelle: la declaración de desembarque deberá recoger “la cifra correcta” por especie una vez la pesca esté efectivamente pesada.
El segundo giro responde a una queja tan práctica como delicada: la seguridad. Hasta ahora, el reglamento empujaba a anotar capturas tras cada lance, una exigencia que, en barcos con dos, tres o cuatro tripulantes, obliga a dividir la atención entre maniobras, navegación y papeleo. La resolución permite cumplir la obligación registrando “al menos una vez al día”, antes de la entrada a puerto o el lugar de desembarque. En la práctica, el patrón podrá cerrar la jornada administrativa cuando la faena lo permita, sin convertir cada virada en una carrera contra la pantalla.
También cambia el reloj de la notificación previa. La norma comunitaria fija, con carácter general, un aviso de llegada al muelle con cuatro horas de antelación. España argumenta que esa regla encaja mal con una flota que opera a poca distancia del puerto y cuyas mareas, a menudo, duran menos que ese margen. Por eso, autoriza que los buques afectados comuniquen cuánto pescado llevan y su hora prevista de atraque en el momento en que pongan rumbo a puerto, dejando abierta la posibilidad de modificar las capturas notificadas hasta antes de llegar. La exención, sin embargo, no se aplica a buques españoles de eslora igual o superior a 12 metros que realicen arrastre en el Golfo de Cádiz o en aguas de Portugal.
En el trasfondo de esta resolución late otra de las líneas rojas que encendieron el conflicto cuando, el 10 de enero, entró en vigor una nueva fase de los controles aprobados a finales de 2023: declarar por separado todos los peces, con un margen de error del 20 %. En la bajura, donde una misma marea mezcla especies y tamaños en cantidades pequeñas, la frontera entre un cálculo razonable y una sanción era demasiado fina. El ministerio incorpora aquí una válvula de alivio: si los ejemplares de una especie, en conjunto, no pasan de 50 kilos (en equivalente de peso vivo), la inexactitud dentro del margen de tolerancia no será constitutiva de infracción. Aun así, el muelle vuelve a ser el lugar donde no hay escapatoria: la declaración de desembarque deberá reflejar el peso real por especie.
El Gobierno presenta la resolución como cumplimiento del acuerdo alcanzado el 19 de enero con Cepesca y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP), pacto que ese mismo día llevó a suspender las movilizaciones convocadas. Pero el movimiento en los puertos no se ha apagado del todo. De forma paralela a esta flexibilización, se extiende un discurso que la considera insuficiente y reclama una exención más amplia del diario electrónico para la bajura, al entender que la carga administrativa sigue siendo desproporcionada para flotas pequeñas.
Con el conflicto aún caliente, el ministerio añade un capítulo político inmediato: el lunes 26 de enero, en el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea en Bruselas, España presentará una propuesta para modificar el reglamento y dotar al régimen de control de “mayor claridad y flexibilidad”, alineada con la operativa de la flota. En su comunicado, el ministro Luis Planas reivindica un equilibrio entre control riguroso y certidumbre para faenar con eficacia.
En los muelles, mientras tanto, la lectura es más terrenal: el pescado podrá pesarse donde siempre se pesó —en tierra—, el cuaderno digital se escribirá sin jugarse una maniobra por teclear, y el aviso al puerto se ajustará al tiempo real de navegación. La bajura no da por cerrado el debate, pero al menos, desde este 24 de enero, deja de sentirse obligada a contar peces como quien cuenta minutos.
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