ASMAR instala en Talcahuano dos grúas electrohidráulicas de cubierta, una por banda y con capacidad de 20 toneladas, en un programa de dos unidades con botadura prevista para el primer semestre de 2026 y entrega en 2027.
La construcción naval vuelve a dejar una imagen cada vez más habitual: tecnología española integrada en programas militares y logísticos al otro lado del Atlántico. El astillero público chileno ASMAR (planta de Talcahuano) ha instalado dos grúas electrohidráulicas de cubierta fabricadas por Industrias Ferri (Gondomar, área de Vigo) en el buque multipropósito Magallanes, actualmente en construcción para la Armada de Chile.
El equipamiento no es menor. Según la información difundida, el Magallanes contará con una grúa por cada banda, con una capacidad de izado de 20 toneladas, ajustada a necesidades operativas específicas de la Armada chilena. En el tipo de plataformas donde conviven apoyo logístico, despliegue de material y respuestas a emergencias, la maniobra de carga y la autonomía portuaria son parte del “ADN” del buque.
Para la empresa gallega, el contrato refuerza un posicionamiento muy reconocible: diseño y fabricación de material marino a medida desde 1964 y diversificación tecnológica en accionamientos y controles a través de Ferri Systems, creada en 2018. En paralelo, su ecosistema industrial incorpora capacidades como las de Talleres Carral (adquirida en 2013), especializada en maquinillas, chigres y cabrestantes, un catálogo que suele viajar unido en proyectos integrales de cubierta.
El Magallanes es el primer buque multipropósito de un total de dos unidades contratadas dentro del proyecto Escotillón IV Fase 1. El contrato entre la Armada de Chile y ASMAR se firmó el 31 de agosto de 2022 por 409,9 millones de dólares y con un plazo de ejecución de 100 meses, un marco temporal que evidencia la complejidad industrial y la necesidad de una cadena de suministro robusta, donde proveedores europeos aportan sistemas críticos y especializados.
En términos de misión, la hoja de servicios prevista para estas unidades incluye apoyo logístico, búsqueda y rescate (SAR), movimiento y despliegue de tropas y material, además de asistencia humanitaria y respuesta ante desastres. El diseño contempla, asimismo, capacidad para navegar en aguas antárticas durante los meses de verano, una exigencia que eleva el listón en robustez, seguridad y versatilidad de los equipos embarcados.
El calendario del programa marca hitos próximos. La construcción del Magallanes se inició simbólicamente el 27 de febrero de 2022 y, según las referencias publicadas, en octubre de 2025 se completó la estructura principal en ASMAR Talcahuano. La botadura se prevé para el primer semestre de 2026 y la entrega a la Armada de Chile para 2027, mientras que la segunda unidad —con obras iniciadas en agosto de 2025— avanzaba a comienzos de 2026 en sus primeras fases, con botadura proyectada para el primer semestre de 2029.
Más allá del titular, la operación es un buen termómetro del momento: la industria naval española mantiene tracción internacional en nichos de alto valor, como equipos electrohidráulicos de cubierta y soluciones a medida, integrándose en programas donde los astilleros buscan combinar fabricación local con proveedores especializados. Para Galicia, además, supone visibilidad para una tradición industrial vinculada al mar que hoy compite por fiabilidad, ingeniería y capacidad de adaptación.
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