La Eurocámara aprueba una resolución que reclama más ciencia, vigilancia, selectividad y apoyo a las comunidades costeras, con especial atención al Mediterráneo y al impacto económico de las especies exóticas
El Parlamento Europeo aprobó el 10 de marzo una resolución sobre gestión pesquera para salvaguardar las especies sensibles, combatir las especies exóticas invasoras y proteger las economías locales. Se trata de una iniciativa política del propio Parlamento —no de una norma legislativa directa— que marca posición y orienta a la Comisión y a los Estados miembros sobre cómo integrar biodiversidad, actividad pesquera y resiliencia socioeconómica en una misma hoja de ruta.
El texto parte de una idea central: la pesca ya no puede gestionarse solo en clave de producción o reparto de oportunidades, sino desde un enfoque ecosistémico. La resolución subraya que muchas especies sensibles actúan como indicadores del estado de salud del océano, alertan de desequilibrios ecológicos y tienen un impacto directo sobre la productividad futura de la pesca y la acuicultura. Por eso, la Eurocámara pide reforzar la recopilación de datos sobre capturas accidentales, incentivar artes más selectivas y vincular la gestión pesquera a objetivos de conservación mejor apoyados en la ciencia.
Uno de los mensajes más claros del Parlamento se refiere a las áreas marinas protegidas. La resolución defiende que las AMP solo serán eficaces si cuentan con planes de gestión basados en la mejor evidencia científica disponible, ajustados a las realidades ecológicas y también a sus dimensiones sociales y económicas. En esa misma línea, recuerda el objetivo europeo de proteger el 30% de los mares de la UE en 2030, pero deja implícito que la calidad de la gestión será tan decisiva como la superficie declarada.
En paralelo, la Eurocámara eleva el tono frente a las especies invasoras, a las que identifica como una amenaza directa para la pesca, la acuicultura, la biodiversidad marina y la renta de las comunidades costeras. El texto menciona expresamente la vulnerabilidad de la pesca costera artesanal y de la acuicultura de moluscos ante el calentamiento del agua y el desplazamiento masivo de determinadas especies. También enumera casos concretos de preocupación regional, entre ellos el cangrejo azul en el Atlántico nororiental, el pez león y el pez globo plateado en el Mediterráneo oriental, el mejillón cebra y el siluro en España, y la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae en el Mediterráneo occidental.
Uno de los puntos más relevantes para el debate europeo es la brecha entre la magnitud del problema marino y las herramientas normativas disponibles. La resolución lamenta que en la lista europea de especies de preocupación para la Unión solo figuren actualmente dos especies marinas —Plotosus lineatus y Rugulopteryx okamurae—, pese a que la Comisión Europea explica que la lista general de especies invasoras estrictamente reguladas fue ampliada en 2025 hasta 114 especies. En otras palabras, Bruselas ha reforzado el marco general, pero el Parlamento considera que la dimensión específicamente marina sigue infrarrepresentada y reclama actualizarla con base científica y evaluación de riesgos.
La resolución reserva una atención especial al Mediterráneo, al que describe como un punto caliente de invasiones biológicas. El texto señala, citando a la FAO, que este mar se está calentando un 20% más rápido que la media global y que alberga más especies invasoras que ningún otro mar del mundo, con consecuencias ya visibles sobre ecosistemas, pesca y acuicultura. De ahí que el Parlamento pida recursos adicionales, medidas urgentes para frenar la expansión de estas especies y un refuerzo de la cooperación con los países que comparten la misma cuenca, incluido el apoyo al trabajo científico de la CGPM.
Para Europa Azul, el valor político del texto está también en otro matiz: el Parlamento insiste en que los pescadores deben formar parte de la solución y estar representados en los órganos que asesoran y diseñan las respuestas. Además de reclamar sistemas regionales de vigilancia y alerta temprana, la resolución destaca la utilidad del sistema EASIN y pide que se alimente con más datos procedentes de pescadores, acuicultores y otros actores del sector. Esa visión encaja con una gestión más operativa del problema, basada en ciencia aplicada, detección temprana y conocimiento de campo.
El texto abre incluso la puerta, cuando la erradicación no sea viable a corto plazo, a un aprovechamiento económico temporal de algunas especies invasoras para consumo humano o para usos industriales como piensos, cosmética, envases o biofertilizantes. Pero introduce una cautela importante: esa valorización no debe generar dependencia económica ni incentivar la expansión o comercialización de la invasora como modelo estable. La prioridad, insiste la resolución, sigue siendo el control y, cuando sea posible, la erradicación.
En el debate político italiano, el eurodiputado Giuseppe Lupo, miembro de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, ha presentado la votación como un avance relevante para reforzar la biodiversidad marina y responder con mayor coordinación al auge de las especies exóticas invasoras, con el cangrejo azul como símbolo del problema en el Mediterráneo y el Adriático. Su lectura resume bien el mensaje que sale de Estrasburgo: la sostenibilidad pesquera europea dependerá cada vez más de la capacidad de unir conservación, gestión adaptativa y apoyo real a las economías costeras
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