La ciencia que se cuece en Galicia vuelve a ganar músculo en la gran liga estatal. Los institutos gallegos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas impulsan 14 proyectos seleccionados en la convocatoria “Proyectos de generación de conocimiento y actuaciones para la formación de personal investigador predoctoral”, una de las líneas troncales del Plan Estatal 2024-2027 gestionado por la Agencia Estatal de Investigación. La hoja de ruta es clara: investigaciones de alto nivel que, además, incorporen formación de nuevos doctores y orienten parte del esfuerzo hacia retos concretos de sociedad y economía.
El reparto de liderazgo sitúa el foco en cuatro sedes: cinco proyectos desde la Misión Biológica de Galicia (en Pontevedra y Santiago de Compostela), seis desde el Instituto de Investigaciones Marinas (Vigo), uno desde INCIPIT (Santiago) y dos desde el Centro Oceanográfico de A Coruña (A Coruña). En algunos casos, los centros gallegos coordinan consorcios con otras instituciones; en otros, lideran subproyectos dentro de iniciativas coordinadas desde fuera.
En la Misión Biológica de Galicia, el acento se pone en el campo y en el monte, donde el cambio climático aprieta y las enfermedades avanzan. El proyecto NEWtoREFOREST, liderado por Elena Corredoira Castro, apuesta por cultivar, regenerar y conservar genotipos de castaño y encina con mayor tolerancia a Phytophthora cinnamomi combinando embriogénesis somática, edición genética CRISPR/Cas9 y criopreservación.
La agricultura aparece como otro gran laboratorio de soluciones: CORNWALLUSE, con Rogelio Santiago Carabelos al frente, busca rasgos de la pared celular del maíz útiles para resistir estrés y reducir el uso de pesticidas y agua. Y SUREBRASH, dirigido por Pilar Soengas Fernández, conecta dos mundos: defensas de la planta frente a plagas, sequía o salinidad… y el potencial impacto de sustancias derivadas de brásicas en la salud humana.
La viticultura también entra en el paquete de innovación: FERTVIÑA, liderado por José Manuel Mirás Avalos, propone optimizar fertilización en viñedos con sensores, modelos y compost de bagazo (orujo) para mejorar salud del suelo, producción y calidad de uva y vino, reutilizando subproductos de bodega. Completa el quinteto 3ReGen, con Mª Concepción Sánchez Fernández y Nieves Vidal González, que busca “reprogramar” tejidos adultos de árboles recalcitrantes (castaño y roble) para mejorar su regeneración y facilitar protocolos transferibles a la industria.
En el Instituto de Investigaciones Marinas, la ciencia mira al océano con dos objetivos: entender cambios y convertir datos en herramientas de decisión. MAGIC, encabezado por Jesús Pedreira Dubert y Antón Velo Lanchas, combina datos históricos y actuales con modelización hidrodinámica y biogeoquímica e integración mediante IA para mejorar predicciones sobre productividad y floraciones de algas tóxicas en las Rías Baixas, en coordinación con un subproyecto liderado por Beatriz Mouriño Carballido en la Universidade de Vigo.
La dimensión industrial del IIM llega con DSINVAR: Carlos Vilas Fernández y Luis Taboada Antelo exploran técnicas para gestionar variabilidad e incertidumbre en procesos, apoyándose en gemelos digitales y herramientas de optimización; el texto subraya aplicaciones como esterilización de alimentos envasados y valorización de productos del mar. En clave de bienestar animal y acuicultura, CEMiO-D, con Josep Rotllant Moragas, quiere identificar biomarcadores de bienestar en pulpo (microARNs exosomales circulantes) y desarrollar test rápidos tipo LFA para diagnóstico temprano y monitorización no invasiva.
La fermentación vínica se reinventa con Tailored-Wine: Eva Balsa Canto impulsa un modelado multi-ómico híbrido basado en aprendizaje automático y conocimiento para optimizar metabolismo de levaduras y mejorar robustez de procesos en un contexto de materias primas variables y clima cambiante. Y en conservación marina, IMMERSE —dirigido por Lucía Pita Galán— se centra en cómo el microbioma influye en inmunidad y adaptación de esponjas marinas, una pieza poco visible pero clave del puzle ecológico.
El último bloque del IIM amplía el mapa hacia el sur: InvaTropic, con Enrique González Ortegón y Carmen Gonzalez Sotelo, estudia la llegada futura de fauna marina africana al sur de la Península Ibérica y las implicaciones de la “tropicalización” —el llamado “African Creep”— con colaboración internacional en Mauritania, Marruecos, Túnez, Egipto, Portugal, Reino Unido, Bélgica y Alemania, alineándose con prioridades de observación oceánica como el Global Ocean Observing System.
La lista incorpora también humanidades y ciencias sociales con NetHorn, liderado por Alfredo González Ruibal y Jorge de Torres Rodríguez desde INCIPIT: un estudio interdisciplinar de redes, movilidad e intercambios en el Cuerno de África entre los siglos I y XV, conectando rutas y actores —urbanos y no urbanos— con el sistema del océano Índico.
Y el Centro Oceanográfico de A Coruña remata la apuesta oceánica con dos proyectos de escala mayor. GYROVAGO, con Airam Nauzet Sarmiento Lezcano y Alfredo Izquierdo González (Universidad de Cádiz), propone un análisis integral del giro subtropical del Atlántico nororiental: carbono, dinámica trófica, contaminación por microplásticos y variabilidad física en era de cambio global. MiSaO, liderado por Marta M. Varela Rozados y Gema Casal Pascual, abordará la diversidad de comunidades planctónicas procariotas y carbono orgánico disuelto en afloramientos costeros combinando satélite y ómicas.
En conjunto, el paquete dibuja una Galicia científica que trabaja en dos escalas a la vez: la de los problemas inmediatos (enfermedades forestales, eficiencia agrícola, procesos industriales, bienestar en especies de interés) y la de los cambios lentos pero decisivos (tropicalización, crisis climática, carbono oceánico, microplásticos, redes históricas de intercambio). Un catálogo de proyectos que, si cumple calendario, irá entregando resultados hasta 2028… y que refuerza la idea de que la innovación no siempre nace donde hace más ruido, sino donde hay equipos capaces de sostener preguntas complejas durante años
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