La inflación y la pérdida de poder adquisitivo están dejando huella en los hábitos de consumo de pescado en Europa. Según un nuevo estudio del Norwegian Seafood Council (NSC), el 47 % de los consumidores señala que el precio es hoy la principal barrera para adquirir productos del mar.
Este cambio de tendencia está impulsando el interés por especies alternativas de pescado blanco, especialmente entre quienes consumen pescado con regularidad. El NSC destaca al carbonero como una opción con “alto potencial” para reactivar el mercado, gracias a su versatilidad en la cocina y su menor coste en comparación con especies tradicionales como el bacalao.
El impacto de esta dinámica ya es evidente en países clave. En el Reino Unido, uno de los mayores consumidores de pescado blanco en Europa, el consumo doméstico de bacalao ha caído un 18 % en los últimos años, según datos de Kantar.
“El descenso del bacalao refleja decisiones de compra más conscientes desde el punto de vista financiero”, explica el Norwegian Seafood Council, que advierte de que la categoría de pescado blanco sigue siendo atractiva para consumidores sensibles al precio, siempre que existan alternativas más asequibles.
Más allá de la cuestión económica, el carbonero también se beneficia de su perfil nutricional. Una ración de carbonero crudo aporta 85 kcal, 0 g de carbohidratos, 1,3 g de ácidos grasos y 18,3 g de proteínas.
En comparación, el bacalao crudo ofrece 79 kcal, 1 g de grasa y 17,4 g de proteínas, mientras que el abadejo de Alaska registra 72 kcal, 0,7 g de grasa y 16,4 g de proteínas. Estas diferencias, aunque moderadas, se suman al interés creciente por alimentos ricos en proteínas, especialmente entre la Generación Z, más inclinada a elegir productos saludables, frescos y bajos en calorías.
El NSC considera que esta coyuntura abre una oportunidad estratégica para el carbonero, que podría consolidarse como alternativa de consumo diario, apoyando tanto al bolsillo de los hogares como a la diversificación de la oferta pesquera.
“El precio seguirá marcando las decisiones de compra, pero el apetito por proteínas de calidad no se detiene”, subraya el organismo noruego, que ve en el carbonero una vía para responder a los nuevos hábitos de los consumidores y fortalecer el mercado europeo de pescado blanco.
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