Un hito clave se ha alcanzado en el programa de modernización de la Armada finlandesa. El astillero Rauma Marine Constructions ha botado la primera corbeta polivalente de clase Pohjanmaa, dentro del ambicioso proyecto estratégico Squadron 2020. Esta iniciativa tiene como objetivo dotar a Finlandia de nuevos buques de combate de primera línea, preparados para operar durante todo el año en las exigentes condiciones del mar Báltico.
Con 117 metros de eslora y una tripulación de 70 marinos, la corbeta Pohjanmaa es un buque de combate multifunción diseñado para cumplir una amplia gama de misiones: vigilancia marítima, lucha antisubmarina, defensa costera, escolta de unidades y operaciones de desminado. Está equipada para garantizar la soberanía marítima de Finlandia y contribuir a la estabilidad en una región de creciente tensión geopolítica.
A esta primera unidad le seguirán otras tres corbetas idénticas, cuya entrega está prevista antes de que finalice la década. El proyecto Squadron 2020 representa así la modernización naval más importante de Finlandia desde el fin de la Guerra Fría.
Diseñadas para operar durante todo el año, incluso en condiciones de hielo en invierno, las corbetas Pohjanmaa reflejan tanto el saber hacer industrial nacional como una estrategia de defensa centrada en la autonomía y la resiliencia. Estos nuevos buques sustituirán a antiguas fragatas y patrulleras obsoletas, y se convertirán en la columna vertebral de la marina finlandesa.
“Este es un momento clave para nuestro astillero y para la defensa de Finlandia. Estos buques representan la excelencia tecnológica nórdica”, declaró un portavoz de Rauma Marine Constructions.
La botadura de esta primera corbeta llega en un momento de fuerte militarización del mar Báltico y tras la reciente adhesión de Finlandia a la OTAN. El proyecto Squadron 2020 no solo responde a necesidades de defensa nacional, sino que también refuerza la capacidad de cooperación con aliados en el espacio euroatlántico.
El programa cuenta con el respaldo del gobierno finlandés, que lo considera un instrumento estratégico, industrial y militar. Además de los beneficios defensivos, contribuye a impulsar la industria naval nacional, generando empleo, innovación tecnológica y mayor soberanía en materia de defensa.
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