La campaña del verdel (caballa) llega a enero con más incertidumbre que calendario. El próximo 8 de enero de 2026, una cumbre en Madrid con todas las comunidades autónomas con competencias pesqueras deberá clarificar si la costera puede arrancar en condiciones mínimamente viables o si, por el contrario, se abre la puerta a una paralización con ayudas, tal y como reclama parte del sector de artes menores, según manifestó el viceconsejero de Pesca del Gobierno Vasco, Leandro Azkue.
El trasfondo es un golpe duro en los números. La Unión Europea ha acordado una reducción muy significativa de la cuota de verdel para 2026 —en el entorno del 70%-73% en distintos planteamientos y periodos—, un recorte que varios gobiernos autonómicos han calificado de “brutal” para la economía de la flota y de toda la cadena de valor, de las lonjas a la transformación.
En ese nuevo escenario, la flota más pequeña, especialmente la que captura verdel a anzuelo, sostiene que la campaña se ha quedado sin margen: con cuotas tan bajas, argumentan, los costes de salida, tripulación y logística convierten la costera en una operación de alto riesgo económico. A esa presión se suma el endurecimiento de los límites operativos en el arranque de 2026 —con topes diarios muy restrictivos en determinadas aguas—, que el sector interpreta como una señal de que el año será de gestión “a la mínima”.
La petición de una parada temporal con compensaciones no es nueva en el debate. En Euskadi, por ejemplo, se ha planteado abiertamente la posibilidad de cerrar o frenar la pesquería para proteger el stock y evitar que la costera se convierta en una sucesión de días de mar sin rentabilidad. Pero la clave, subrayan las organizaciones del sector, es administrativa: para activar ayudas de paralización hace falta una decisión y un encaje normativo que, en última instancia, corresponde al Gobierno central, que es quien debe habilitar el marco y articularlo con los instrumentos disponibles.
Esa es la razón por la que la reunión del 8 de enero se considera decisiva. Las autonomías pueden aportar diagnósticos de puerto a puerto, modalidad por modalidad, pero la salida —si pasa por ayudas, calendario alternativo o medidas extraordinarias— requiere que Madrid mueva ficha. El encuentro buscará, además, una posición común que evite una costera fragmentada por territorios y con reglas cambiantes, uno de los temores recurrentes cada vez que la cuota llega al límite.
El debate del verdel se cuela, además, en un arranque de año cargado de novedades regulatorias para parte de la flota, con ajustes en los controles y en la operativa que el Ministerio ha ido adaptando a la realidad de los barcos más pequeños. En el sector lo traducen en una conclusión simple: 2026 será un año de pesca más “estrecha”, con menos margen para el error y con la viabilidad económica como condición previa.
A la espera del 8 de enero, lo que se dirime no es solo si habrá campaña, sino en qué condiciones: si el verdel seguirá siendo una costera que sostiene ingresos, empleo y actividad en los puertos del Cantábrico, o si se convertirá en una pesquería de mínimos que obligue a replantear el año desde el primer mes.
Modificación de la Secretaría de Pesca Marítima
En principio, la Secretaría General de Pesca ha modificado la norma de ordenación de la caballa para la flota que opera en el ámbito NEAFC y fija un tope diario mínimo ante una disponibilidad provisional de cuota “muy limitada” en el primer semestre.
De esta manera, España entra en 2026 con el freno de mano echado para la caballa (xarda/verdel) en el frente comunitario. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través de la Secretaría General de Pesca, ha modificado la regulación que ordena esta pesquería para los buques de altura y gran altura —así como palangreros mayores y menores de 100 GT— que operan en el área de la Comisión de Pesca del Atlántico Nordeste (NEAFC), estableciendo que a partir del 1 de enero de 2026 se aplique un tope de 100 kilogramos por día y por buque hasta la entrada en vigor de la resolución de la siguiente campaña.
La medida llega en un contexto especialmente tensionado para el stock y para el reparto internacional. La Comisión Europea se declara “preocupada” porque, una vez más, Noruega, Reino Unido, Islandia e Islas Feroe han pactado asignaciones por su cuenta por encima de lo recomendado por la ciencia, mientras la UE aplica una reducción del 70%. En ese escenario, España ya había rebajado el límite diario por barco en aguas comunitarias a 100 kilos, en contraste con el tope de 3.000 kilos que se había manejado al inicio de 2025.
El BOE detalla que el ajuste se adopta “a fin de garantizar una explotación ordenada del recurso” en 2026, y lo vincula a las cantidades iniciales y provisionales de cuota que España podrá consumir entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026, que para el stock MAC/2CX14- se cuantifican en 3 toneladas. Con ese margen, el nuevo límite busca evitar un consumo acelerado que obligue a cierres tempranos o genere desequilibrios de gestión.
La resolución publicada el 29 de diciembre surte efectos al día siguiente de su publicación, pero fija expresamente que el tope de 100 kg/día/ buque rige “a partir del 1 de enero de 2026”, es decir, como norma de arranque de campaña, mientras no se apruebe la ordenación completa del nuevo año.
El recorte es, además, una vuelta de tuerca sobre una arquitectura normativa ya existente. La resolución base de 29 de enero de 2025 establecía topes diarios para evitar rebasar consumos y preveía ajustes posteriores en función de la evolución de la pesquería.
Durante 2025, de hecho, hubo modificaciones al alza (por ejemplo, en primavera, con topes superiores), pero el cierre del año y la perspectiva del primer semestre de 2026 devuelven la pesquería a un esquema restrictivo: captura mínima diaria, vigilancia del consumo y contención para estirar un volumen de cuota especialmente ajustado.
En la práctica, un tope de 100 kg por barco y día complica la rentabilidad de la salida a caladero cuando la caballa no es meramente accesoria, y traslada parte de la presión a la planificación empresarial: elección de zonas, composición de capturas, logística de descarga y estrategia comercial. De hecho, el ajuste “pasará más factura” a la flota de litoral, precisamente por la dependencia estacional de la especie y por el efecto arrastre sobre lonjas y comercialización en puertos donde la xarda marca parte del pulso de la campaña.
Con el BOE ya publicado, el sector encara ahora un inicio de 2026 condicionado por la negociación internacional del stock y por la necesidad de afinar al máximo el consumo de cuota disponible. La caballa, una especie clave en el Cantábrico y en el Atlántico nordeste, vuelve a situarse en el centro de la disputa entre la recomendación científica, la disciplina comunitaria y los acuerdos “unilaterales” de terceros países.
Fuente: La reducción a 100 kilogramos por día y por buque (aplicable desde el 1 de enero de 2026) está fijada en la: Resolución de 23 de diciembre de 2025 (Secretaría General de Pesca), BOE-A-2025-26965 (publicada en el BOE del 29/12/2025). Y modifica la resolución “marco” anterior de caballa para la flota NEAFC (campaña 2025), que es: Resolución de 29 de enero de 2025, BOE-A-2025-1785
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