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Científicos españoles descubren 23 nuevas especies marinas en el mar de Alborán

Un hallazgo científico de gran calado está reconfigurando nuestra comprensión del ecosistema mediterráneo. Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), con base en Málaga, han identificado al menos 23 nuevas especies de peces en el Mediterráneo occidental, específicamente en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. Este descubrimiento no es solo una buena noticia para la biodiversidad, sino también una alerta temprana sobre el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos.

Las especies recién registradas, muchas de ellas nunca antes vistas en estas aguas, son lo que los expertos denominan especies termófilas, es decir, organismos adaptados a aguas más cálidas. Su llegada al Mediterráneo indica una tropicalización progresiva del mar, impulsada por el aumento sostenido de las temperaturas del agua.


Un mar que cambia de rostro

“La biodiversidad del Mediterráneo está en transformación. Lo que vemos aquí es una consecuencia directa del calentamiento global”, explicó uno de los biólogos marinos implicados en el estudio. El mar de Alborán, una zona especialmente rica y compleja debido a la confluencia de aguas atlánticas y mediterráneas, se ha convertido en una suerte de «puerta de entrada» para nuevas especies que migran desde latitudes más tropicales.

Entre las especies detectadas hay peces óseos, crustáceos y pequeños depredadores, muchos de ellos procedentes del Atlántico tropical. Aunque algunas ya habían sido avistadas de forma aislada, su identificación sistemática y el aumento en su presencia en los muestreos científicos confirman que no son visitantes ocasionales, sino nuevos residentes.


Más biodiversidad, más incertidumbre

A primera vista, la llegada de nuevas especies podría interpretarse como una señal positiva: más peces, más diversidad, más oportunidades para el ecosistema. Sin embargo, el fenómeno trae consigo serios desafíos para la conservación, la gestión pesquera y la seguridad alimentaria.

“La introducción de especies termófilas puede alterar profundamente las relaciones ecológicas, competir con especies autóctonas y modificar la cadena trófica”, advierte el informe técnico publicado por el equipo del IEO. Algunas de estas especies podrían incluso convertirse en invasoras si encuentran un entorno favorable y sin predadores naturales.

Para el sector pesquero, el hallazgo implica una doble incertidumbre: ¿cómo afectarán estas especies a las poblaciones comerciales ya reguladas? ¿Cambiarán los hábitos de captura y consumo en los próximos años?

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