Náutica deportiva

Casi 2.000 personas siguen en lista de espera para un amarre en los puertos deportivos vascos en plena crisis de gestión de EKP

El Gobierno Vasco abre un proceso de escucha con usuarios y aspirantes a plaza mientras releva a la directora de Euskadiko Kirol Portuak, Edurne Egaña, en plena polémica por la gestión de los amarres

La náutica de recreo en Euskadi vive una paradoja muy clara: puertos llenos, pantalanes saturados… y cerca de 2.000 personas esperando turno para conseguir un amarre. Ante esta presión creciente sobre las plazas disponibles, el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, junto con Euskadiko Kirol Portuak (EKP), ha puesto en marcha un proceso de escucha tanto con los actuales usuarios como con quienes llevan tiempo en lista de espera, con el objetivo de alimentar la futura Orden de Amarres que regulará el uso de las dársenas deportivas.

Todo ello ocurre, además, en un momento especialmente sensible: el Gobierno Vasco acaba de relevar a la hasta ahora directora de EKP, Edurne Egaña, y nombrar a Jon Asua como nuevo responsable de la sociedad pública que gestiona los puertos deportivos de Euskadi.


4.000 plazas… y más de 2.000 solicitudes en espera

Los puertos deportivos de competencia autonómica suman en torno a 4.000 amarres, mientras que las solicitudes en lista de espera superan las 2.000, según los datos del propio Gobierno Vasco. Es decir, por cada tres plazas disponibles, hay prácticamente una embarcación más esperando su oportunidad.

La presión se reparte entre los 12 puertos deportivos de gestión autonómica:

  • Hondarribia y Molla-Hondarribia
  • Donostia
  • Orio
  • Getaria
  • Deba
  • Mutriku
  • Lekeitio
  • Elantxobe
  • Mundaka
  • Bermeo
  • Armintza
  • Plentzia

Con este escenario, el Ejecutivo ha optado por no limitarse a ajustar listas, sino replantear las reglas del juego: criterios de asignación, rotación de plazas, uso efectivo de los amarres y control de posibles usos irregulares.


Un proceso de escucha en dos fases

Desde septiembre se han celebrado cuatro reuniones con los actuales amarristas –dos en Orio y dos en Gernika-Lumo– para recoger sus quejas, propuestas y prioridades. Este sábado 22 de noviembre tendrá lugar en Orio la quinta y última sesión con usuarios actuales, que servirá para cerrar esa primera fase.

El siguiente paso será abrir el diálogo a quienes todavía no han logrado amarre pero figuran en las listas de espera. EKP enviará esta semana una comunicación personalizada a las cerca de 2.000 personas inscritas, invitándoles a participar en nuevas reuniones que se celebrarán en diciembre. El número de sesiones se adaptará a la respuesta que obtenga el llamamiento.

El objetivo declarado es que tanto quienes ya tienen plaza como quienes llevan años esperando puedan influir en el contenido de la nueva normativa que regirá el reparto y uso de los amarres.


Audiencia pública para la nueva Orden de Amarres

En paralelo a las reuniones presenciales, el Gobierno Vasco ha abierto un plazo de audiencia pública para que cualquier persona interesada pueda trasladar sus ideas, sugerencias y preocupaciones en relación con la futura Orden de Amarres.

Se trata de un trámite preceptivo antes de que el Ejecutivo elabore un primer borrador de orden, que se someterá después a un nuevo periodo de alegaciones formales. Sobre la mesa están cuestiones tan sensibles como:

  • Los criterios de prioridad para asignar plazas (antigüedad, tipo de embarcación, uso deportivo, etc.).
  • La gestión de listas de espera y los plazos máximos.
  • La regulación de cesiones, subarriendos y usos comerciales en amarres de carácter deportivo.
  • El equilibrio entre usuarios locales y foráneos.

Relevo en EKP tras años de polémica por amarres y contratos

Este debate sobre el futuro de los amarres llega en un contexto de sacudida interna en EKP. El pasado 28 de octubre, el Consejo de Gobierno acordó el cese de Edurne Egaña como directora de la sociedad pública que gestiona los puertos deportivos de Euskadi, después de unos trece años al frente del organismo. El relevo se ha presentado oficialmente como una “reestructuración” y un “nuevo impulso” para la entidad en plena revisión de la normativa de amarres.

Sin embargo, la salida de Egaña no se entiende sin el contexto de las controversias acumuladas en torno a la gestión de los puertos:

  • Denuncias y quejas por el sistema de adjudicación de amarres, algunas de ellas con recorrido judicial.
  • Informes del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas que han puesto en cuestión durante años el sistema de compras de combustible “sin concurso”, por un total cercano a los 17 millones de euros desde 2001, práctica que ha seguido vigente bajo distintos responsables, incluido el mandato de Egaña.
  • Acusaciones del PP vasco sobre adjudicaciones “a dedo” y presuntos tratos de favor, que el PNV ha rechazado, defendiendo la legalidad de los contratos firmados por EKP.

Pese al cese, el Gobierno ha decidido mantener a Egaña en la estructura: el 1 de noviembre fue nombrada asesora de la consejera Amaia Barredo en asuntos agropecuarios y pesqueros, con un puesto de nivel directivo y salario similar al que tenía en EKP, una recolocación que ha sido duramente criticada por la oposición.


Amarres, transparencia y confianza

La coincidencia entre el relevo en la dirección de EKP, la apertura del proceso de escucha y el arranque formal de la nueva Orden de Amarres convierte estos meses en un momento decisivo para la política portuaria deportiva de Euskadi.

El nuevo director, Jon Asua, llega con la tarea de pilotar una etapa en la que se juegan tres cuestiones clave:

  1. Ordenar la demanda
    Reducir la brecha entre los 4.000 amarres disponibles y las más de 2.000 personas en lista de espera exige reglas claras, previsibles y asumidas por usuarios y aspirantes.
  2. Reforzar la transparencia
    Las polémicas sobre adjudicaciones, tanto de amarres como de contratos de suministro, han erosionado la percepción pública de EKP. La nueva orden y el proceso participativo son también una oportunidad para reconstruir confianza.
  3. Garantizar un uso social y equilibrado de los puertos
    Los puertos deportivos son, además de espacios de ocio, piezas estratégicas del litoral: generan actividad económica, condicionan el acceso ciudadano a las riberas y forman parte de la imagen turística de la costa vasca.

Por ahora, los pantalanes siguen llenos y las listas de espera largas. La verdadera prueba de la nueva etapa no será solo cuántos amarres se reparten, sino cómo se hace y si la ciudadanía percibe que el sistema, tras años de polémica, es por fin más claro, más justo y mejor explicado.

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