Noticia general

La flota de anchoa ha dejado de capturar un 45 por ciento de la cuota asignada

Barcos de bajura de Gipuzkoa dan por finalizada la costera de la anchoa, una vez que no han podido dar con la especie en los últimos días en la zona de Asturias, primero, y después frente a Burdeos.  La campaña ha contado con menores capturas que el pasado año. En total se han pescado. 14.211.546 kilos, un 55,71% de la cuota total de 25.509.871 kilos que tenían asignados para este año. Todavía podían pescar 11.298.324 kilos.


Las causas del abandono han estado en que durante esta semana se  han producido descargas de anchoa, mezclada con verdel, a bajo precio que han terminado por desmoralizar a la flota que prefiere dar por finalizada una campaña «muy irregular» y en el que también el Estado de Alarma, en tierra, ha tenido repercusiones muy negativas, sobre estas embarcaciones que trabajan con redes de cerco. También el mal tiempo en la mar ha conducido al fin de las faenas. En esta campaña han participado cerca de 200 embarcaciones del Cantábrico y Noroeste. Por su parte, los barcos de cacea, que pescan con líneas de anzuelo, están ya en Azores dando inicio así a la costera de bonito.
Únicamente cerqueros de Asturias y Galicia permanecerán en la mar tratando de localizar la preciada anchoa. Los barcos guipuzcoanos reanudarán el bonito en la segunda quincena de junio o primeros de julio.
La campaña de la anchoa se puso en marcha a primeros de marzo con capturas de anchoa pequeña en la costa vasca. A las pocas semanas de iniciarse las faenas, la flota decidió parar y se preparó, a lo largo de un mes,  para cumplir las medidas de seguridad y sanitarias contra la propagación del Covid-19.
Interrupción de las faenas
Para el día 20 de abril se reanudaron las faenas, pero la flota marchó hasta el oeste de Gijón en donde pudo contar con unas capturas prometedoras. Tras haber permanecido tres semanas en esta zona, la anchoa también desapareció y algunos barcos agotaron todas las posibilidades de faena buscando la anchoa en Francia, cerca de la costa de Burdseos. Ni por esas. Nuevo fracaso y los barcos están decidiendo poner rumbo a puerto, para  descargar la anchoa que ni siquiera daba rentabilidad para pagar el gasóleo consumido.
Talla pequeña
Una nota característica de la costera de la anchoa ha sido la baja talla de la especie. La grande que da precio se lleva el conservero, pero no se ha contado con estos tamaños. Además, la anchoa pequeña y mediana tiene su aprecio en Italia y Marruecos pero al no poder exportarlo se queda en España y al haber grandes cantidades se produce la bajada de precios. De ahí que entre las principales quejas de los patrones ha estado el bajo precio. Según los arrantzales, se ha estado pagando sobre un 40 % más bajo que en la campaña anterior, en buena medida por el cierre de fronteras, aunque también ha pesado mucho la baja talla de la especie. Junto a ello no se puede olvidar que los canales de distribución y comercialización también se vieron afectados, con el cierre de restaurantes, asunto que agudizó un descenso importante en el consumo de pescado fresco, por lo que el precio se resintió de forma considerable.
Según comentaba, el presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, Eugenio Elduayen «a lo largo de las dos primeras semanas de mayo fuimos Asturias porque allí habíamos encontrado anchoa de tamaño bueno. En nuestra costa sólo se vió  anchoa pequeña. La especie buena se localizó  al  oeste  de la altura de Gijón y hacia allí se dirigió la flota hasta que ha desaparecido también». Pero a la necesidad de búsqueda de rentabilidad económica, con el largo desplazamiento,  se le dió la circunstancia que los precios tampoco acompañaron  mucho. «Menos capturas y precios más bajos que el pasado año hemos tenido. La anchoa de 28 a 30 piezas en el kilo se ha venido pagando entre 3,20 a 3,70 euros, pero cuando es más pequeña de unos 37 piezas bajaba a 1,30 y cuando llega a 40 piezas en el kilo la cotización ronda los 0,70 euros e incluso mucho menos», decía Elduayen. Además, la flota mantuvo una autoregulación fijando 6.000 kilos para los buques más grandes (con capacidad para doce hombres) y 4.400 kilos para los más pequeños (menos de doce pescadores).  El cierre de restaurantes y bares, junto al confinamiento han afectado notablemente a los precios de las especies.
Además la flota ha tenido que cumplimentar todo un conjunto de medidas de seguridad para evitar la propagación de la pandemia de coronavirus.
Asturias beneficiada
El traslado de la flota a Asturias, al oeste de Gijón, ha generado importantes beneficios para sus puertos. Tan sólo en una semana de descargas en el puerto de Avilés se superó todo lo registrado en 2019.
Así, a finales de mayo llegaron al puerto pesquero avilesino unas 90.000 cajas de este pescado, lo que representa 750.000 kilos, con un precio medio por caja que osciló entre 1,60 y 1,70 euros el kilo. Durante todo 2019, la descarga de anchoa representó 665.071 kilos con un precio medio de 1,85 euros el kilo.

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