La compañía Brittany Ferries ha intensificado en los últimos meses los controles de detección de drogas entre su personal embarcado como parte de una política orientada, según explica, a garantizar la seguridad en la operación diaria de sus buques. La naviera ha comenzado a aplicar tests salivales a sus marinos navegantes en los trece ferris de su flota desde marzo de 2025, en un contexto que la empresa relaciona con el incremento del consumo de drogas en Francia y con la facilidad de acceso a sustancias durante determinadas escalas en el extranjero.
La decisión, enmarcada en la gestión de riesgos a bordo, afecta a una actividad donde la seguridad depende de forma crítica de la aptitud del personal: guardias de navegación, maniobras de atraque, operaciones con maquinaria, evacuaciones y respuesta ante emergencias. “El objetivo es garantizar la seguridad a bordo de los buques de la flota”, señala la empresa a través de su dirección de recursos humanos. En declaraciones recogidas en la información difundida, Johanna Pont, directora de RR. HH., apunta a la necesidad de reforzar estos controles ante una realidad social que, según una reciente investigación del iRAP (Institute for Rational Addiction Policies), refleja una tendencia al alza en el consumo en el país.
El movimiento de Brittany Ferries se produce, además, en un momento de mayor foco público sobre el factor humano en la seguridad marítima. En el transporte de pasajeros —donde se combinan responsabilidad operacional y atención al público— cualquier incidencia ligada a la falta de aptitud puede tener consecuencias graves. De ahí que, en distintos segmentos del sector, los programas internos de prevención y control hayan ido ganando peso, especialmente tras episodios en los que la investigación de accidentes ha subrayado la importancia de la vigilancia, la fatiga y el cumplimiento estricto de protocolos.
La compañía vincula explícitamente el refuerzo de los tests a un doble elemento: el contexto interno francés y el componente internacional del trabajo marítimo. El acceso a estupefacientes “durante escalas en el extranjero” aparece como uno de los factores que justifican la intensificación de controles, en un entorno donde la tripulación alterna periodos de navegación con estancias operativas en puertos y terminales.
El despliegue de pruebas salivales abre también el debate habitual entre seguridad y garantías: cómo se integran estos controles en la organización del trabajo, qué procedimientos se activan ante un resultado positivo, y qué medidas preventivas o de acompañamiento se ofrecen. En este punto, la naviera enmarca la decisión como un instrumento de prevención y de protección colectiva en un ámbito —el marítimo— donde la seguridad se concibe como una cadena: si falla un eslabón, el riesgo se multiplica para toda la tripulación y para los pasajeros.
Con esta política, Brittany Ferries se suma a una tendencia de mayor exigencia en los entornos críticos, donde la tolerancia al riesgo asociado al consumo de sustancias es cada vez menor. La medida, aplicada ya desde marzo de 2025, busca actuar como barrera preventiva y como mensaje interno: en un buque en servicio, la seguridad empieza por la aptitud de quienes lo operan.
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