Internacional

El aumento de los precios de los alimentos generó conflictos en 40 países

La subida de los precios de los alimentos generó conflictos en 40 países, según laa Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición (2016-2025) instan a todos los países y partes interesadas a trabajar conjuntamente para erradicar el hambre y prevenir cualquier forma de malnutrición en 2030. La edición de este año de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo marca el inicio de un nuevo seguimiento periódico de los progresos para lograr las metas relativas a la seguridad alimentaria y la nutrición establecidas en la Agenda 2030.

Se estima que en 2016 el número de personas aquejadas de subalimentación crónica en el mundo aumentó hasta los 815 millones (en comparación con los 777 millones de 2015), aunque esta cifra todavía sigue siendo inferior a
los cerca de 900 millones registrados en 2000. Después de un descenso prolongado, este reciente incremento podría marcar una inversión de las tendencias. La situación de la seguridad alimentaria ha empeorado en determinadas
zonas del África subsahariana, Asia sudoriental y Asia occidental, y se ha observado un deterioro
sobre todo en situaciones de conflicto, a veces acompañadas de sequías o inundaciones.
Este aparente freno en la reducción de las cifras mundiales del hambre no se refleja todavía en la prevalencia de desnutrición infantil crónica, que sigue disminuyendo, aunque el ritmo de la mejora se ha ralentizado en diversas regiones.

A nivel mundial, la prevalencia de desnutrición infantil crónica bajó del 29,5% al 22,9% entre 2005 y 2016, aunque todavía hay 155 millones de niños menores de cinco años afectados por este trastorno.
La desnutrición infantil aguda afectó a uno de cada 12 niños menores de cinco años (es decir, 52 millones) en 2016, más de la mitad de los cuales (27,6 millones) viven en Asia meridional. En el mundo concurren múltiples formas de malnutrición, y hay países que registran de forma simultánea elevadas tasas de desnutrición infantil,
anemia entre las mujeres, y obesidad adulta. Estos problemas se ven agravados por el aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad. El exceso de peso y la obesidad aumentan en la mayoría de las regiones, en el caso de los niños, y en todo el mundo en el caso de los adultos. En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

El número de conflictos también está aumentando. Los conflictos, agravados por perturbaciones relacionadas con el clima, afectan considerablemente a la seguridad alimentaria y son, en gran parte, los causantes del reciente aumento de la inseguridad alimentaria. Los conflictos son un factor clave de las situaciones de crisis alimentaria grave y las hambrunas que recientemente han vuelto a aparecer, si bien los efectos del hambre y la
desnutrición son mucho peores en lugares en donde los conflictos son prolongados y las capacidades institucionales insuficientes. La inseguridad alimentaria y la malnutrición en situaciones de conflicto no se pueden abordar de la misma forma con que se han tratado hasta ahora. Es necesario emplear un enfoque que tenga en cuenta los conflictos y armonice las medidas de asistencia humanitaria inmediata con las destinadas al desarrollo a largo plazo y al mantenimiento de la paz. En el presente informe se transmite la advertencia clara de que será difícil lograr el objetivo de un mundo sin hambre ni malnutrición para 2030: conseguirlo exigirá renovar los
esfuerzos mediante nuevos métodos de trabajo.

Los conflictos y la alimentación

En otros estudios más recientes se sugiere que la asociación puede aplicarse de forma más generalizada. Se conoce poco sobre la medida en que los precios de los alimentos por sí solos impulsan los conflictos violentos, en especial porque los acontecimientos históricos ponen de manifiesto que el aumento brusco de los precios de los alimentos interacciona con otras adversidades económicas y políticas en contextos
de conflictos violentos.

La principal explicación de la relación entre el precio de los alimentos y los conflictos es el
resentimiento de los consumidores: el aumento de los precios crea limitaciones económicas, o las
incrementa, y un sentimiento de privación relativa (percibida), lo que genera resentimientos que, a su
vez, conducen al conflicto. Una segunda explicación hace hincapié en la pérdida de autoridad y legitimidad del Estado cuando no logra proporcionar seguridad alimentaria, lo cual provoca que las personas exterioricen el
resentimiento contra el mismo Estado. En una serie de análisis recientes se ha constatado que la cohesión de las instituciones políticas en países de ingresos bajos se deteriora considerablemente cuando los precios internacionales de los alimentos aumentan, mientras que el aumento del precio de los alimentos y los disturbios en África también se han relacionado con un mayor grado de represión política.

Los datos históricos confirman que el aumento brusco del precio de los alimentos agrava el riesgo de inestabilidad política y conflicto104, tal como se ha visto, por ejemplo, en Egipto (1977), Marruecos (1981), Túnez (1984) y Jordania (1996). Se dice que los disturbios y manifestaciones de jóvenes que tuvieron lugar en octubre de 1988 contribuyeron indirectamente a la caída del sistema de partido único de Argelia y a la
introducción de reformas democráticas.

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