José Miguel Montoya Oliver
Despierta extraños afectos y desafectos este interesantísimo animal (cruce contra natura de pez y reptil) que tradicionalmente ha honrado nuestras mesas y orlado nuestra cultura. Hay gentes urbanitas que creen que son dos especies zoológicas distintas. Comparto su opinión, porque aunque biológicamente sean una misma especie, desde la perspectiva de la sostenibilidad y el desarrollo sostenible son dos “unidades elementales” diferentes; porque para cada una de ellas debería calcularse su capacidad para resistir la presión ejercida por las actuaciones humanas mediante las capturas y los impactos de las demás intervenciones y obras de manejo. Dos cálculos, unos para la angula y otros para la anguila ¿Cómo calculan los prohibicionistas?
Alucinante es el hecho de que pese al constante y perpetuo fracaso del Modelo de manejo aplicado hasta hoy a toda la pesca (marina o continental, comercial o recreativa), no se le haya declarado aún como obsoleto en sus contenidos y propuestas, y como ambientalmente insostenible, peligroso y dañino para el desarrollo sostenible: así está la pesca como está.
A todo debate, por artificios que sea, y este lo es, hay que acudir con los deberes bien hechos, como a las clases del Hermano Domingo; porque no hacerlo así será hartarse de recibir capones. Hay que asistir previendo los intereses ocultos del contrario, porque existen, y las potencialidades y oportunidades que pueden llevarnos al sobresaliente, porque también existen. Bueno, y con un par de relajantes lexatines, porque estos personajes/as son enervantes a tope. Nada hay más crispante que tener que debatir sobre la mentira con los mentirosos; aunque es todavía más duro hacerlo a sabiendas de que estos nunca cumplirán su palabra y de que siempre acabaran traicionando a sus interlocutores. Su estrategia es goebbeliana: mensajes lineales elementales, fácilmente comprensibles por las masas, y canturreados mil veces en cien sitios. No se trata de desarrollar un relato racional, sino de inventarse un cuento: una cantinela para niños. Huir del relato racional para ir al cuento intencional, transitar desde lo moral a la moraleja.
Prohibicionismo
Hoy es incuestionable que política, social y administrativamente, todo lo pesquero está basado en lo eco-asambleario (reunioncitas) y en un obsoleto sistema de semáforos, un sistema de “sí o no” (rojo o verde), y no sobre un sistema racional de quien, qué, cuánto y cómo, basado en el saber hacer las cosas.
Todo parece basarse en la afanosa búsqueda de nuevas limitaciones y prohibiciones sobre no importa qué (hoy va de angulas y anguilas), por presuntas razones ambientaloides, apodadas ecológicas; pero no en los duros, fríos y complejos basamentos de los rigores y saberes experienciales del universo pesquero, ni sobre las formidables potencialidades y oportunidades de la pesca y su entorno para alcanzar el tradicional producir, conservando y fomentando.
Todo cuanto se lee o escucha sobre estas cuestiones ambientaloides aburre, porque es lo de siempre, y porque toda propuesta hecha al margen de los sectores afectados es acomodaticia y enmascara intereses ocultos de todo tipo y más o menos inconfesables. Lo de la angula/anguila y sus bruselinos “trampantojos de salón» es la clímax de esta aburriente vacuidad.
La estrategia seguida es simple: confundir lo que apodan ecológico y sus paquetes de limitaciones y prohibiciones, con lo genuinamente ambiental y su integración racional de lo social, lo ecológico y lo económico: las tres patas de la banqueta de la sostenibilidad; con que solo una quiebre, la banqueta caerá.
Cuando los prohibicionistas consiguen que una especie o no importa que otra cosa (hábitat, espacio protegido…) sea declarada protegida, comienzan a llenarse la buchaca a manos llenas (a costa de terceros, claro) y a pavonearse con las complicidades y alaracas de sus fieles instituciones científicas e investigadores ¿No será que también existe la corrupción científica? Comienza el pelotazo de no importa que estudio o proyecto con resultados predeterminados (contratados) ¿Alguien fiscalizará las cuentas y ratificará estos resultados?
Conseguida una “protección” es el momento de tratar de hacer indefinida la pamema y conseguir la siguiente; porque el pizcazorro no está del todo lleno y el que tiene un duro quiere tener dos. El negociazo de la conservación mueve en España y en Europa cifras gigantescas, económicamente injustificables; mientras conduce a la ruina a muchos beneficios ambientales tradicionales, como la pesca, sus capturas, sus intervenciones y obras territoriales, y las múltiples externalidades que induce (beneficios a terceros). Es bien sabido: el que sabe gestiona y el que no prohíbe.
Alternativas racionales
Las potencialidades y oportunidades del sector pesquero residen hoy en las actuaciones propias de la Ingeniería de la sostenibilidad territorial y en el desarrollo sostenible inducido con ellas: un camino racional para la toma de decisiones sobre la pesca en general, y sobre la angula y la anguila en particular.
Los enemigos de la conciliación entre la Naturaleza y el Hombre, que es la mejor herramienta para la Supervivencia de la Humanidad y para la transición hacia un Planeta mejor, seguirán emboscados en lo meramente dialéctico y cualitativo; porque no pueden salir de ello, al carecer de las capacidades tecnológicas precisas para abordar los ásperos rigores de lo cuantitativo: el diseño y cálculo de sostenibilidad de las estructuras ambientales. Rehuirán siempre los cálculos estructurales, porque son los datos los que matan los relatos (y los cuentos); pero en estos cálculos residen hoy las oportunidades del sector pesquero.
En el transición desde el Planeta A al Planeta B (que es sencillamente la Tierra bien manejada), la reconciliación del Hombre con la Naturaleza exige el respeto a seis principios básicos: Principio de beneficio, Principio de unicidad, Principio de obligación, Principio de simulación, Principio de precaución, y Principios éticos.
De todos ellos el asunto angula-anguila está especialmente afectado por el Principio de obligación (la obligación de producir, conservando y mejorando) que prohíbe la “Falacia del nirvana” (el no hacer nada), y por el Principio de precaución de la Unión Europea (En caso de amenaza para el medio ambiente y en una situación de incertidumbre científica, deben tomarse las medidas apropiadas para prevenir el daño) que obliga a tomar las medidas apropiadas y que por tanto no implica “Falacia del nirvana” alguna (el no hacer nada), pero sí obliga a actuar con medidas apropiadas.
El manejo racional de la pesca marina
Modelo general. Fracasado el Modelo general vigente, debemos proponer un nuevo Modelo general para manejar todos los espacios del Planeta y sus posibles beneficios, mediante la toma de medidas apropiadas y la puesta en obra de las actuaciones ecoculturales propias de cada espacio. Este Modelo general se compone de un Protocolo global y un Algoritmo local.
¿Acaso hay otra forma de tomar las medidas apropiadas para prevenir el daño?
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