El Gobierno regional celebra un aumento del 21% tras negociar con Madeira y la DGRM, y pide “gestión responsable” y valorizar precios en lonja.
La campaña 2026 del atún rojo, T(hunnus thynnus) arranca en las Azores con una cifra que el sector llevaba tiempo reclamando: 115 toneladas para pesca dirigida, un 21% más que el año anterior. El anuncio lo ha hecho la Secretaria Regional do Mar e das Pescas desde Horta, subrayando que el incremento —20 toneladas adicionales— es fruto de un proceso de negociación con Madeira y con la administración central portuguesa a través de la Direção-Geral dos Recursos Naturais, Segurança e Serviços Marítimos (DGRM), según portal.azores.gov.pt
Más allá del titular, la medida aterriza en un marco de reparto nacional fijado en el Despacho n.º 9/DG/2026, que determina cómo se distribuye la cuota portuguesa de atún rojo para el Atlántico (al este de 45ºW) y el Mediterráneo en el marco del plan transmitido a la Comisión Europea.
El despacho de la DGRM concreta que Portugal dispone en 2026 de 746,51 toneladas de cuota de atún rojo, y reparte ese volumen entre distintos segmentos de flota y modalidades.
En cifras (2026):
Además, el texto abre la puerta a que cantidades adicionales que pudieran aflorar a nivel UE (por ejemplo, carry-over de capacidad no utilizada) se redistribuyan entre segmentos en función del grado de utilización, un mecanismo que el sector sigue de cerca porque puede reequilibrar la campaña a mitad de año.
El Gobierno de las Azores sitúa el aumento en un contexto de valorización internacional del atún rojo, con demanda vinculada a la industria alimentaria y exportadora, y anticipa que el refuerzo de capturas puede mejorar ingresos de armadores y tripulaciones y dinamizar cadenas logísticas (transformación, transporte y comercio).
Pero el mismo comunicado introduce un matiz que no es menor: el Ejecutivo regional pide que el peso económico del rabilho vaya acompañado de una “gestión responsable” por parte de los armadores y de una estrategia para maximizar el precio en la primera venta en lonja. La idea de fondo es conocida en las pesquerías de alto valor: no basta con capturar más si el mercado se satura en picos, si se pierde calidad por falta de planificación o si la cadena no está preparada para absorber el volumen.
El Ejecutivo azoriano recalca que el salto de 95 a 115 toneladas se logra gracias a una negociación entre Gobiernos regionales (Azores y Madeira) y la DGRM, es decir, una combinación de interlocución política y ajuste técnico en el reparto nacional.
En la práctica, este tipo de acuerdos tiene un valor añadido para las regiones ultraperiféricas: aporta previsibilidad a una pesquería donde el calendario, la meteo y la capacidad logística pueden convertir cada tonelada en un diferencial de rentabilidad o en un problema de gestión si llega en el momento equivocado.
Con el reparto definido y el incremento ya sobre la mesa, el foco se desplaza a la ejecución: cómo se calendariza el esfuerzo de pesca, cómo se mantiene la trazabilidad y cómo se sostiene la calidad para que la subida de cuota se traduzca, de verdad, en valor y no solo en volumen. Ese es, precisamente, el mensaje que deja el Gobierno regional: más rabilho, sí; pero con el listón puesto en gestión y precio desde la primera venta
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