Galicia

La responsabilidad social a bordo, un objeto estratégico de la FAO

Vigo volvió a ser la capital de la sostenibilidad social o, lo que es lo mismo, la promoción del trabajo decente y el reconocimiento de los derechos humanos en todas las cadenas de valor de la pesca y la acuicultura. La sostenibilidad social, es decir las condiciones dignas de trabajo en el ámbito de la pesca, fue el tema del séptimo congreso de la FAO celebrado en Vigo, como antesala de la feria Conxemar.. La necesidad de que los países adopten el Convenio 188 de la OIT como paso previo para avanzar en la lucha contra el abuso de los derechos humanos en la pesca se planteó como básica. Del encuentro surgió que las condiciones indignas de trabajo están asociadas con la pesca ilegal y se pidió una mayor intervención de la FAO como así también un fuerte respaldo de los mercados, impidiendo el ingreso de productos sospechados de provenir del abuso laboral. En ese sentido las certificadoras, que tuvieron una participación importante, plantearon que en el futuro será necesario acreditar ante los consumidores la sustentabilidad moral. También se plantearon las malas condiciones de habitabilidad de los buques, los accidentes laborales, el exceso de horas extras a bordo y la necesidad de una mayor formación de las tripulaciones, para lograr la buscada sostenibilidad social.

“Hace siete años que convertimos a Vigo en el centro de la industria pesquera. Galicia es la capital de la pesca europea y seguimos generando presencia internacional, algo que se lo debemos al sector y a Conxemar”, señaló en las palabras inaugurales la consejera de Pesca, Rosa Quintana. A la vez indicó que este congreso en particular es una oportunidad para ser mejores: “Hoy desde la sociedad se nos pide más y mejores condiciones para los trabajadores”.

“Esta vez damos un paso muy importante, hemos hablado mucho de pesca, de mercados, de sustentabilidad y ahora toca a sostenibilidad social, algo que nunca debió faltar” indicó Abel Caballero, alcalde de Vigo. A la vez indicó que es necesario generar las mismas condiciones de trabajo en tierra que abordo.

Por su parte, el Subdirector General del Departamento de Pesca de la FAO señaló que existen numerosas iniciativas gubernamentales y no gubernamentales y procesos participativos que exigen la promoción del trabajo decente: “La FAO, la OIT, la OCDE y la UNCTAD han pedido que se implementen instrumentos internacionales para el avance de los derechos humanos y laborales de los trabajadores pesqueros”.

A su turno Brand Wagner, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se refirió a la importancia de que más países adhieran al Convenio 188 para lograr una ratificación global de las condiciones dignas de trabajo en los barcos pesqueros. El número de adhesiones aún es muy bajo y por lo tanto destacó la importancia de que la organización que representa y la FAO trabajen juntas para lograr el objetivo de la sostenibilidad social.

Durante el encuentro tuvo lugar una fuerte participación las certificadoras, que presentaron los trabajos realizados en distintos países para garantizar al consumidor que el producto que está por consumir fue producido en condiciones dignas de trabajo. Se planteó que a futuro esta certificación será de gran importancia para ingresar a los mercados, como por ejemplo los de los Estados Unidos y Francia.

Ante los detalles brindados por la agencias de certificación respecto de las garantías que se deben dar para lograr un sello de sustantabilidad social, se observaron imágenes similares a las que hemos visto de los pescadores en condiciones inhumanas en barcos que operan ilegalmente en el Atlántico Sur, como así también de niños a bordo de buques o realizando trabajos de adultos en los centros de acuicultura.

“Los países vinculados a la pesca ilegal no deberían tener acceso a los principales mercados del mundo, porque son muchos los países que están cumpliendo con las condiciones de la sostenibilidad social”, indicó Julio Morón, director de OPAGAC. En medio del debate, el presidente de la Cámara de Armadores de Vigo coincidió en que “el trabajo indecente está relacionado con la Pesca Ilegal y es en altamar” y consideró que debe ser la FAO “el artífice de la gestión de condiciones dignas”.

Habitabilidad de los buques

Pero cuando se habla de condiciones dignas no se hace referencia solo al trabajo esclavo sino a las condiciones de habitabilidad de los buques, las condiciones de seguridad y el exceso de horas extra de trabajo, en la que quedan incluidos muchos países, incluso aquellos que han adherido al Convenio 188 de la OIT. Porque como quedó claro en las exposiciones el control es fundamental.

Desde la Secretaría de Pesca de Galicia se concluyó que es necesario incorporar el componente social a la gestión global de la pesca para garantizar una sostenibilidad; y para lograrlo consideraron necesario “establecer un marco para el diálogo social, optimizar el conocimiento y la profesionalidad de los pescadores a través de la formación; mejorar las condiciones laborales; reducir el número de accidentes marítimos; favorecer las políticas de igualdad en el sector pesquero”, e incluyeron la cuestión de género sobre la que prometen trabajar profundamente en este año.

Del debate quedó fuera el rol de China y Taiwán en la violación de derechos humanos en alta mar; si bien se hizo mención a que los abusos se dan principalmente en aguas internacionales, no se avanzó en profundidad sobre el tema. Este es apenas el primer paso que la comunidad pesquera internacional da en función de la sostenibilidad social y queda todo por hacerse.

Como conclusión, Árni Mathisen comparó la actual situación en materia social con la que existía hace unos años con el ecoetiquetado, indicando que hoy se está en medio de la oscuridad pero que, al igual que se pudo avanzar con las certificaciones de sustentabilidad biológica, en uno años se podrán lograr las que garanticen la sostenibilidad social.

Buenas prácticas

Desde la FAO anunciaron que la ciudad viguesq tendrá un papel relevante en la guía de buenas prácticas que lanzarán el próximo año. Y es que en noviembre Vigo acogerá la celebración del Subcomité de Comercio Pesquero (el anterior se celebró en Corea del Sur), en el que se reunirán más de 150 representantes de varios países para debatir sobre este y otros temas de índole pesquera.

El presidente de Conxemar, José Luis Freire, inauguró el congreso recordando que la parte social del sector «preocupa mucho a todos», algo que corroboraron los dos representantes pesqueros de la FAO presentes. Audun Lem, director adjunto del área, explicó la estrategia para mejorar la vida de las tripulaciones a bordo durante su ponencia, en la que reconoció que existe «preocupación» por los casos de violación de derechos humanos y laborales en algunos países.

A su juicio es necesaria la «involucración en el cambio», ya que tal y como reconoció el subdirector de Pesca y Acuicultura de la FAO, Árni Mathiesen, «la responsabilidad social se ha convertido en uno de los objetivos estratégicos de la FAO». Según Mathiesen, la promoción del trabajo decente es parte fundamental de la agenda de la organización y «hay diferentes iniciativas internacionales que piden mejoras en este sentido».

Uno de ellos es el convenio ILO 188. Brandt Wagner, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), apostó por la implementación efectiva tras su adopción por varios países. «Esperamos una ratificación generalizada de todo el mundo y que esto nos permita lograr cambios en las condiciones de vida de los trabajadores», sentenció Wagner, que recalcó que «hay que aplicar ya aplicar los estándares que existen».

La visión del jefe de unidad de la OIT fue compartida también por la flota española, representada por la patronal Cepesca y Opagac. «Ha habido gente que no ha salido del barco hasta en tres años, eso es algo verdaderamente inaudito», recalcó el gerente de los atuneros, Julio Morón, que ante los medios avanzó que hay «competencia desleal de todas las flotas internacionales».

En el caso gallego, la mayor urgencia detectada por la Administración y los armadores para mejorar la vida a bordo está en la capacidad de renovar los buques pesqueros. En este sentido, la conselleira do Mar, Rosa Quintana, insistió en la inauguración que Bruselas debe desbloquear ayudas de los fondos comunitarios (FEMP) para esto. La secretaria general de Pesca, Alicia Villauriz, indicó en la clausura la necesidad de «incluir lo social en toda la cadena de valor del sector», algo que entiende como «fundamental».

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