Noticia general

El proyecto Redmar introduce la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales

Fundamar y la OPPC-3, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en el marco del Programa Pleamar del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca, se encuentran desarrollando el proyecto Redmar II, programa para el fomento de experiencias a bordo y mejora del
intercambio de buenas prácticas en Red, en materia de igualdad de oportunidades, seguridad a bordo y medio ambiente.
En la tercera de las tres jornadas de trabajo a realizar en el seno del proyecto, enfocada la perspectiva de género en la Prevención en Riesgos Laborales (PRL) y seguridad a bordo. Se dieron cita representantes de empresas armadoras de pesca y asociaciones del sector, expertos en PRL y personal perteneciente a centros educativos con el objetivo de identificar los vacíos o deficiencias actuales en PRL que debería cubrir la introducción de la
perspectiva de género, dado el incremento de inserción de la mujer a bordo de buques de pesca por un lado, y por otro para hablar de las principales causas de los accidentes marítimos y cómo se podrían minimizar o evitar.

La parte de introducción de la perspectiva de género en la PRL a bordo de embarcaciones
ha puesto sobre la mesa los siguientes puntos:
– La PRL ha tenido una concepción androcentrista en origen, y cuando la mujer se incorporó al mundo laboral, el enfoque pasó a ser neutro dando por sentado que lo que valía para varones, también valía para mujeres. Esto supuso la subestimación de los riesgos en mujeres.

La Ley de Prevención 31/1995 fijó las bases de protección de salud de trabajadoresas en España, sin distinguir entre sexo/género en general, solo aquellos asociados al embarazo y periodo de lactancia. No es hasta 1997 que el Real Decreto 487 introduce una limitación de peso máximo de manipulación de cargas diferenciado
por sexo.
– Cuando se publica la Ley de Igualdad en 2007, modifica el artículo 5 de la Ley de Prevención, con el objetivo de promover la efectividad del principio de igualdad entre hombres y mujeres, y obliga a considerar variables relacionadas con el sexo en sistemas de recogida y tratamiento de datos, y en estudios generales en materia
de PRL. Sin embargo, la diferenciación de género está aún en un proceso muy inicial.
– La diferenciación por sexo es una diferenciación a nivel biológico, que implica principalmente diferenciación genital y todo aquello asociado al aparato reproductor (incluyendo embarazo y lactancia) así como diferenciación fisiológica en cuanto a medias de talla, peso, masa muscular,… Mientras que la diferenciación por género
incluye el sexo, pero va más allá introduciendo las variables socioculturales, educativas, económicas e incluso jurídico-políticas.

– La PRL tiene básicamente cuatro tipologías de riesgos: seguridad, higiene, psicosociología y ergonomía. No son compartimentos estancos, sino que existe interrelación entre ellos.

Esta realidad ha planteado la pregunta objetivo de la jornada de trabajo: ¿qué vacíos o deficiencias debería cubrir la introducción de la perspectiva de género en la PRL a bordo de buques de pesca, en cuanto a riesgos asociados a un mismo puesto de trabajo? La principal barrera que siempre se ha esgrimido para la no inserción de la mujer a bordo de buques de pesca de altura y gran altura es la falta de adaptabilidad de la habilitación a
tripulaciones mixtas. Sin embargo, la mayoría de presentes en la jornada ha estado de acuerdo en que con unas adaptaciones mínimas en la zona de aseo, que permitan cierta intimidad, sería suficiente para compartir dichos espacios.

Asimismo, tener en cuenta que una mujer que embarque tiene a priori una presión mayor en su puesto de trabajo pues debe demostrar que es buena, mientras a un hombre se le predispone porque es un oficio masculinizado, así como las presiones familiares al ser un oficio que requiere ausencias largas de casa cuando la mujer por cultura es la que se ocupa del cuidado de personas dependientes y del hogar. Son riesgos psicosociales de género importantes a la hora de establecer la prevención. Se cree que la formación en perspectiva de género a los titulados náuticos (que ya se está haciendo), la concienciación de las tripulaciones en cuanto a igualdad de género y la visibilización del trabajo de la mujer a bordo supondrían una mejora en crear oportunidades
reales de acceso a mujeres en tripulaciones de barcos pesqueros de altura y gran altura.

Accidentes

En la segunda parte de la jornada se trataron los accidentes marítimos. Basándose en un estudio del CIAIM (Causas de los accidentes marítimos en la pesca 2008-2013), se establecieron los accidentes más frecuentes (hundimientos, operacionales y abordajes), asimismo se establecieron los riesgos que llevan a la existencia de estos accidentes y las causas que llevan a que el riesgo exista. La pregunta a plantear es, ¿cómo evitar algunos de los accidentes más frecuentes?

Por ejemplo, el hundimiento frecuentemente ocurre debido a la aparición de una vía de agua. Si bien las bombas de achique y las puertas estancas pueden ayudar a que se produzca el hundimiento del barco, no existe a día de hoy ningún material que permita tapar la vía de agua de forma efectiva para que el agua entre en menor medida o deje de entrar.

Se visibiliza de nuevo el tema de la adaptación de los equipos de protección personal al tamaño de los tripulantes que vayan a utilizarlos. Se cree vital la concienciación en la utilización de dichos equipos, así como en los riesgos asociados al puesto de trabajo que desempeña cada tripulante. Para ello se propone:
– Realización de un mayor número de simulacros.
– Formación más práctica en cuanto a PRL.
– Formación más eficaz adaptada a los riesgos asociados al puesto de trabajo.
En este último caso se propone el nombramiento en las tripulaciones de una persona (lo ideal sería el contramaestre) que enseñase de forma práctica no solo a realizar el trabajo a bordo, sino los riesgos asociados al mismo y por lo tanto la prevención a tener en cuenta.

Las conclusiones han sido principalmente dos:
1. Es positiva la introducción de la perspectiva de género en la PRL de embarcaciones para fomentar una igualdad de oportunidades de acceso a los puestos de trabajo a bordo entre hombres y mujeres, favoreciendo la mejora de las condiciones laborales en general para todos y todas.
2. La concienciación y formación tanto en perspectiva de género, como en riesgos asociados al puesto de trabajo, supondrían una mejora en la PRL de embarcaciones pesqueras.

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