Noticia general

El sector pesquero teme a que una crisis de precios les haga inviable salir a faenar

El sector pesquero español logra llevar unas diez millones de raciones de alimento diario a la población. Pero la crisis del coronavirus está empezando a pasar factura a su capacidad productiva. «Hay muchas posibilidades de que los mercados queden desabastecidos», indica Basilio Otero, patrón mayor de Burela y presidente de la Confederación Nacional de Cofradías de Pescadores. Desde Cepesca, su secretario general Javier Garat, confía en que el suministro se mantenga, pero tiene claro que «habrá menos pescado».

El sector pide medidas al Gobierno y también a la Unión Europea para que se facilite su labor.Por su parte, Kiko Marín, juzga que «mañana lunes es un día clave porque tenemos en Ondarroa una gran presencia de barcos que venderán sus especies con lo que veremos cómo funcionan los precios de cotización». Destacaba Marín el papel importante que están jugando los profesionales de la pesca abastecimiento el mercaod de un mercado saludable.

En algunos puertos españoles, sobre todo del Mediterráneo, algunos barcos de bajura ya no salen al mar. En Galicia casi todas las mariscadoras también han paralizado su actividad. La imposibilidad de cumplir con las medidas de protección ante el coronavirus en los barcos pequeños y el descenso de los precios están paralizando poco a poco al sector. «No tenemos mascarillas, no las hay ni para los hospitales, y sobre todo en las embarcaciones de bajura donde es imposible trabajar con una distancia de dos metros, la gente tiene miedo», indica el secretario general de Cepesca. «Las tripulaciones llevan guantes, porque ya los usábamos antes, pero es imposible no tocarse la cara si trabajas en el mar. Vamos a ir cayendo», indica Otero. En caso de que alguien se contagie el barco quedaría en puerto paralizado y la tripulación tendría que cumplir la cuarentena. Además, ante el miedo a contagiarse muchos barcos pequeños han decidido quedar en tierra.

El sector reclama al Gobierno central que en la medida de lo posible garantice la salud de los trabajadores del mar para que no empiecen los problemas de suministro.También que se racionalicen los controles en los desplazamientos. «Hay muchos armadores que trasladan al puerto a sus trabajadores en un furgón y no los están dejando. No tiene sentido porque después van a estar cinco en un barco de 10 metros», recalca el presidente de la Confederación Nacional de Cofradías de Pescadores.

Ante esta situación, el sector ha solicitado al Gobierno aclarar si los armadores del caladero nacional pueden acogerse a la aplicación de un ERTE por causas de fuerza mayor dadas las características de los buques que operan en este caladero y que, en numerosas ocasiones, no pueden asegurar el cumplimiento de las normas de prevención y de distancias mínimas contempladas en el RD 463/2020 del pasado 14 de marzo.

Los barcos de altura que faenan lejos de las costas españolas también empiezan a encontrarse con dificultades. Algunos puertos de otros países impiden las descargas de pescado en sus instalaciones y también existen dificultades de movilidad a lo largo del territorio europeo. Garat pone como ejemplo lo sucedido a un empresario de Vigo que tenía la mercancía en un puerto de Irlanda. Habitualmente envía camiones para recoger el pescado, pero las fuerzas de Seguridad del Estado los paró en la frontera de Irún. Aunque finalmente pudieron seguir su camino, el sector pesquero pide a la Unión Europea que permita que se produzcan estos desplazamientos. «Nuestra prioridad es que podamos continuar trabajando. Consumir pescado es más importante que nunca», indica Javier Garat. Cepesca ha creado ya un comité de crisis para intentar asegurar el suministro de pescado a la población, un alimento que destaca por sus propiedades nutricionales.

Además de las dificultades para salir a faenar, el sector detecta ya otro grave problema. Los precios están cayendo por lo que pronostica que se hará inviable económicamente continuar con la actividad. Todos los pedidos de hoteles y restaurantes se han paralizado ya. «Ha habido mariscadoras que han tenido que tirar el producto al mar», explica Basilio Otero, quien explicaba que de momento la pesca de caballa y boquerón trabaja de forma normal. El patrón mayor de Burela alerta también de la caída de la demanda y pide a los consumidores que acudan a los comercios de proximidad y no sólo a las grandes superficies. «Muchas pescaderías pequeñas están cerrando y cuanta menos gente viene a comprar menos barcos salen a la mar», indica.

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