Galicia

El sector de palangre pide a Italia que controle el pez espada con normativa comunitaria

El sector de palangre ha pedido a Italia que controle sus importaciones de pez espada y emperador con normativacomunitaria, una vez que dicho país lleva a cabo unos controles en base a su legislación impidiendo la entrada de las especies alegando la existencia de mercurio. Junto a dichas especies, la tintorera y el marrajo están en el ojo de mira en el país mediterráneo que las  retira del mercado.  Los armadores cuestionan los análisis hechos por las autoridades italiana y consideran que están causando pérdidas millonarias injustificadas a los productos nacionales.

Cada año aumentan las notificaciones en el sistema de alertas rápidas RASFF de la Comisión Europea, un protocolo de notificaciones que los Estados miembros utilizan para avisar y prevenir sobre posibles riesgos de seguridad alimentaria, y que sólo en 2017 registró 152 avisos por niveles excesivos de este tóxico. La cifra supone un incremento del 33% sobre un año antes, cuando se dieron 102 avisos. Además, 84 notificaciones fueron de alerta, lo que quiere decir que afectó a productos que ya estaban en el mercado y que tuvieron que ser retirados. Especialmente, productos españoles.

La inmensa mayoría de las notificaciones por mercurio en alimentos se dan en pescados y productos pesqueros, que es la principal vía de exposición humana a este contaminante, según la OMS. Cuando el mercurio que se expulsa a la atmósfera desde centrales térmicas, industrias o minas pasa al agua, las bacterias lo transforman en metilmercurio, su variante más tóxica, que se acumula en peces y mariscos cuando se alimentan del plancton, las algas u otros peces; y que pasa a las personas cuando nos los comemos. De los 152 avisos por mercurio en alimentos del año pasado, 140 se produjeron en pescado.

De las 140 notificaciones por mercurio en pescado, 88 fueron de procedencia española

De ellos, 88 fueron en pescados capturados por flotas españolas. Es decir, algo más del 62% de todas las notificaciones por altos niveles de mercurio en pescados y productos pesqueros que se consumen en la Unión Europea tuvieron origen español. El resto, se reparten en pescados procedentes de Vietnam (25), Portugal (19), Indonesia (8) o Sri Lanka (6), entre otros.

“El pescado es muy bueno y muy necesario, pero puede tener efectos para el desarrollo intrauterino. Algunas comunidades recomiendan a las embarazadas reducir su consumo, aunque no explican por qué. Somos una potencia mundial en pescado y no se quiere alarmar”, señala en conversación con Público Paco Ramos, de Ecologistas en Acción y el grupo de trabajo Zero Mercury.

Falta de control

En efecto, la alta presencia de pescado español en la estadística se explica en parte por la importancia de España en este sector. Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente —de 2014— España, con más del 20% de las capturas comunitarias y el 17,5% de la producción acuícola, es líder pesquero en Europa y ocupa el puesto 22 en el ranking mundial. Ese año, España gestionó, entre capturas, acuicultura e importaciones, 3,1 millones de toneladas de pescado de las que, aproximadamente un 64%, se quedaron en nuestras fronteras. Somos además uno de los principales consumidores de este alimento. Mientras en Europa se consumen unos 20 kilos de pescado por persona y año, en España esa cifra se dispara hasta los 44 kilos. Un informe publicado por el Gobierno en 2011 mostró que los españoles tenían 10 veces más mercurio en su organismo que los alemanes, estadounidenses o canadienses.

España sólo notificó un caso de mercurio a pesar de ser líder en el sector y principal consumidor

De los datos anteriores cabría esperar que España estuviera no sólo entre los países que más alertas reciben, sino también, y sobre todo, entre los que más notificaciones emiten. No ocurre así. Es más, nuestro país sólo emitió un aviso por mercurio en pescado en todo 2017, en una partida de pez espada congelado procedente de Indonesia.

El sistema RASFF establece los niveles máximos de sustancias tóxicas a partir de la cual un país puede emitir una alerta, pero las pruebas no se realizan sobre todas las partidas de pescado, sino que responden a muestreos aleatorios. La disparidad entre países es evidente. Sólo así se explica que un solo Estado miembro, Italia, haya emitido 98 de los 140 avisos (79 de ellos por pescado español). El resto de alertas se reparten mayoritariamente entre Holanda (18) y Francia (16), a las que se suman notificaciones aisladas de Bélgica, Suiza, Portugal, Alemania, Chipre o Reino Unido, entre otros.

Que el pescado procedente de España tenga mercurio no significa que este haya sido producido en nuestro país. Este metal pesado proviene en una pequeña proporción de fuentes naturales —como las erupciones volcánicas, por ejemplo— y en su mayoría por las actividades humanas que se desarrollan en todo el planeta. El mercurio puede viajar miles de kilómetros a través del aire hasta que se deposita en sistemas terrestres o acuáticos, donde pasa enseguida a la cadena trófica. Los pescados más afectados son los atunes, pez espada, merlines o tiburones.“Cada vez hay más y está apareciendo en sitios donde nunca ha habido mercurio”, alerta Leticia Baselga, experta de Ecologistas en Acción en este tóxico.

El principal problema del mercurio, de hecho, es que nunca desaparece, sino que se va acumulando, aumentando su concentración. Por eso, los peces con mayor riesgo para el consumo son aquellos que viven más tiempo, que son más grandes y que se alimentan de otros peces que también lo ingieren. En España, afecta sobre todo al atún, al pez espada, al merlín o a los distintos tipos de tiburón.

Según la normativa comunitaria, el nivel máximo permitido de mercurio en los productos pesqueros es de 0,5 miligramos por kilo, aunque en peces grandes se ha aumentado hasta 1 miligramo por kilo porque casi todos superan el umbral anterior. El Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), no obstante, estima límites más estrictos en base a la ingesta máxima semanal de metilmercurio (1,6 microgramos por kg de peso corporal por semana).

 

Lotes destruidos

El pasado año destruyó  50 lotes de origen español —casi uno por semana— de estas especies al detectar en ellos niveles de mercurio superiores al máximo legal fijado por la Unión Europea (UE), de un miligramo por kilo. Un informe del Gobierno español, sin embargo, cuestiona los análisis hechos por las autoridades italianas y considera que están causando pérdidas millonarias injustificadas a los productores nacionales, según publica El País.

 

Hay que partir de la base es que  para satisfacer la demanda interna, Italia necesita importar cuatro veces más pez espada fresco (16.363 toneladas) que el total de sus propias capturas, y tiene una gran dependencia de las exportaciones de pez espada fresco procedente de España. Así, desde 2007, España ha estado exportando una media de 8.323 toneladas al año de pez espada fresco a Italia, pero no está claro de dónde procede antes de ser desembarcado en España. Y es que de media, el 38 % (1.832 toneladas) de las importaciones de pez espada fresco de España proviene de Marruecos, el principal suministrador de España de este producto. Pero no está claro si estas exportaciones provienen de capturas del Atlántico o del Mediterráneo, lo que subraya la inexistencia de trazabilidad.

 

 

Los datos comerciales de Marruecos están fragmentados. Entre 2007 y 2011 sus exportaciones de pez espada excedieron sus capturas en una media de 185 toneladas, una diferencia comercial no explicada. Argelia, Túnez y Turquía no parecen exportar sus capturas, dependiendo así de su propio suministro para su demanda interna. Frente al atún rojo, que es una especie comercializada internacionalmente, el pez espada del Mediterráneo se comercializa y se consume por completo dentro de esta región.

El litigio tiene en vilo a un sector que mueve más de 500 millones de euros al año solo con estas especies, de las que dependen un centenar de barcos y más de 2.000 empleos. “Están destruyendo envíos de varias toneladas que valen decenas de miles de euros de forma incomprensible”, se queja Emilio Martínez, de la empresa gallega Espaderos del Atlántico. “Nosotros sometemos cada lote a estrictos análisis que dan resultados muy por debajo del límite y que luego en Italia los superan. Hay algo que no encaja”, añade.

Según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, la flota española es de largo la mayor productora mundial de emperador y pez espada, nombres que se utilizan indistintamente para especies muy parecidas entre sí. Italia, a su vez, es el principal consumidor y cada año importa de España unas 15.000 toneladas, valoradas en más de 120 millones.

Los datos del sistema de alertas rápidas en seguridad alimentaria de la Unión Europea (RASFF, en sus siglas en inglés) ilustran la magnitud del litigio. Si todo el comercio de pescado entre los 28 Estados miembros motivó en la última década 459 alertas por la presencia de mercurio, solo las lanzadas por Italia por pez espada y tiburón españoles representan dos terceras partes del total (295). La alerta es la notificación más grave sobre una incidencia alimentaria que prevé la UE y exige la retirada y destrucción del producto al considerarse que entraña un riesgo para la población.

Alertas italianas

Las repetidas alertas italianas han catapultado en la última década a España hasta los primeros lugares de la denostada lista de los 10 países del mundo cuyas exportaciones alimentarias más avisos generan en la red europea de seguridad alimentaria. Este hecho llevó al Gobierno español a mover ficha en 2015 ante “las grandes repercusiones económicas y comerciales” del caso, según consta en un informe remitido a la Comisión Europea a cuyas conclusiones que ha tenido acceso EL PAÍS.

El estudio, hecho por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición analizó con detalle 35 casos en los que Italia había notificado la presencia excesiva de mercurio. El objetivo era aclarar, entre otras cuestiones, hechos aparentemente inexplicables como los 24 lotes que en origen habían dado resultados negativos y que al llegar en Italia hicieron saltar las alarmas.

La agencia española, que ha declinado ofrecer más información sobre su trabajo, puso el foco en lo que, según todas las fuentes consultadas, está en el origen de la controversia: la forma en la que se toman las muestras para realizar los análisis. “El mercurio se acumula a lo largo de la vida de los grandes pescados en los tejidos grasos”, explica Victòria Castell, jefa de servicio en la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria. Por ello, Juana Parada, directora de la asociación de productores Organización de Palangreros Guardeses, lamenta que “si de un lote solo se analizan los ejemplares más grandes, y por tanto, de más edad, o la muestra se coge de la parte más grasa del pescado, los resultados de mercurio saldrán más altos”. “Esto puede llevar a destruir todo un lote por unas muestras mal tomadas”, añade.

Para evitar estos problemas, la normativa europea detalla exhaustivamente en el reglamento 333/2007 cómo las muestras deben ser tomadas y analizadas, de forma que los resultados sean lo más ponderados posible. Y es aquí donde España cuestiona los análisis italianos, hasta el punto de sostener en el informe que “en el 95% de las notificaciones investigadas” no quedaba acreditado que se hubieran cumplido “los procedimientos de muestreo” establecidos.

EL PAÍS ha tratado de obtener, sin éxito, la versión del Ministerio de Sanidad italiano sobre las conclusiones del informe español. La respuesta que ofrecieron a la Comisión Europea en 2015 era negar que sus análisis incumplieran los “requisitos del reglamento 333/2007”. En cualquier caso, las gestiones del Gobierno español no parecen haber surtido efecto alguno. Desde la elaboración del informe, las alertas se han seguido repitiendo hasta alcanzar el año pasado, con 50, su nivel más alto en una década.

 

PRODUCTORES Y ECOLOGISTAS DISCREPAN POR LOS LÍMITES LEGALES

Consumir pescado libre de mercurio no es una opción. En parte de forma natural y en gran medida por las emisiones lanzadas por el hombre, este metal pesado está disperso por el ambiente. Son las especies más pequeñas las que en cantidades mínimas lo introducen en la cadena trófica, por la que va acumulándose en cada escalón hasta llegar a los grandes depredadores del mar: pez espada, tiburones, atún rojo…Y así será durante mucho tiempo, ya que las medidas adoptadas en 2013 en la Convención de Minamata para limitar las emisiones de mercurio —que empezaron a entrar en vigor el año pasado— tardarán décadas en dar resultados.

La cuestión es, por tanto, fijar con base científica los niveles seguros para el hombre, teniendo en cuenta que el riesgo no está en un consumo puntual —nadie se intoxica por mercurio al comer un solo pescado—, sino que este se va acumulando en el organismo a lo largo de la vida. La normativa europea fija un límite de 0,5 miligramos para los pescados más pequeños (y más consumidos) y de un miligramo para las grandes especies. “Con estos límites, y en relación a la ingesta per cápita de cada especie, no hay riesgo alguno. Y los beneficios del pescado en la dieta son enormes”, afirma Victòria Castell. Con una excepción: “Los efectos neurotóxicos del mercurio sobre el desarrollo del sistema nervioso desaconsejan a embarazadas y niños menores de cinco años consumir las grandes especies”, añade.

No todos, sin embargo, comparten que los límites fijados por la UE sean los idóneos. Paco Ramos, de Ecologistas en Acción, sostiene que “conocidos los riesgos del mercurio, el principio debe ser que cuánto menos, mejor”. Para los productores, en cambio, “con este argumento extremo se expulsaría del mercado a estos y otros alimentos básicos y seguros”, afirma Juana Parada.

Los ecologistas, por ejemplo, cuestionan que el límite permitido para el pez espada, atún y tiburones sea el doble que el de otras especies. “No tiene otro sentido que el comercial, el dar salida a unos productos que de otra manera no podrían ser comercializados. Los límites actuales deberían reducirse”, afirma.

Los productores, en cambio, abogan por subir de uno a dos miligramos el máximo legal para el pez espada, cuyo consumo medio en España ronda el medio kilo por persona y año. “Existe aún un margen de seguridad muy amplio. Mucho más si tenemos en cuenta que el pez espada contiene un alto nivel de selenio, que reduce la absorción del mercurio”, afirma Emilio Martínez

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