Según el trabajo se ofrecen datos de las prometedoras condiciones qie están presentando buena parte de los recursos pesqueros presentes en distintas zonas del país, algo que ha hecho presagiar un positivo panorama para la industria en términos de cuotas de explotación. De acuerdo con el último informe de Estado de Situación de las Principales Pesquerías Chilenas 2017 elaborado por la Subpesca, parte importante de las 26 pesquerías presentan una mejora progresiva en sus condiciones de conservación.

El documento destaca la situacióm del jurel a nivel nacional; langostino amarillo y colorado de las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y Biobío; y sardina común y sardina austral. Todas en estado de plena explotación.

Se suma además la anchoveta de Atacama y Coquimbo, que pasó de la categoría sobreexplotada en 2015 a subexplotada en la actualidad.

 

Desde los gremios estiman que este escenario está dando las condiciones para aumentar las cuotas de extracción, particularmente en el caso del jurel, donde ya se ha aplicado un aumento de aproximadamente 120.000 toneladas desde 2011.

Durante 2017, la biomasa de este recurso alcanzó niveles de 102%, sobrepasando el punto del RMS (rendimiento máximo sostenible), que establece los rangos óptimos de extracción.

“Esta recuperación de la biomasa no es casual, a nuestro juicio, esto se debe a diversos mecanismos que estableció la ley de pesca que rige desde 2013”, afirmaron desde la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca), apuntando principalmente a la creación de los comités científicos y de manejo de recursos.

En contraste, las pesquerías de congrio dorado del norte y el sur, merluza del sur, reineta y raya volantín se situaron en estado de sobreexplotación. En este escenario, destacó el cambio de estatus del tradicional congrio dorado del norte y del sur, que desde el 2013 se encontraba como recurso agotado.

Pesca ilegal

Dentro de los 26 recursos analizados por la Subpesca, nueve fueron evaluados como agotados o colapsados, correspondientes a la anchoveta (en Valparaíso y Los Lagos), merluza de cola, merluza de tres aletas, bacalao de profundidad, alfonsino y besugo, mientras que dos pesquerías no se determinó su estado.

En la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), la encargada de sustentabilidad, Monserrat Jamett, advirtió que el agotamiento de estos productos, particularmente el de la merluza, se vio incidido negativamente por la sobreexplotación provocada por actividades ilegales de pesca.

Sonapesca, por su parte, resaltó que combatir estos actos debe ser una prioridad como industria.

“Como sector tenemos un consenso transversal en cuanto a que la principal medida para evitar la sobreexplotacón de los recursos marinos es combatir la pesca ilegal y el sobreesfuerzo de pesca que existe en algunas pesquerías”, enfatizaron.

Decreto

La polémica por el decreto de último minuto de la Subpesca del gobierno anterior para congelar la huella del arte de arrastre para la pesca industrial en una parte del territorio sigue escalando.

Ante las críticas de la Asipes, donde aseveró que el organismo “extralimitó sus facultades” y generará incertidumbre en las reglas de la actividad, salió al paso la organización de conservación marina Oceana.

“Esta medida se respalda en estudios realizados por Subpesca y se sociabilizó entre los diversos actores durante los últimos cuatro años, sin embargo, la pesca de arrastre de fondo quiere seguir expandiéndose y arrasar con ecosistemas nuevo y prístinos”, subrayó la directora ejecutiva de la ONG, Liesbeth van der Meer.