Galicia

Mejorar los salarios en la pesca e incentivar la unión del sector, principales conclusiones de las jornadas de Celeiro

Mejorar los salarios, junto con la mejora de las condiciones de habitabilidad y seguridad a bordo, junto con la potenciación de la unión del sector frente al fueron las conclusiones más importantes de las Jornadas de Celeiro celebradas el pasado viernes y sábado.

Y es que la falta de tripulaciones es el tema más impportante que sigue preocupando a los armadores.«Las personas son lo fundamental en la pesca, pero los políticos y los legisladores se han centrado más en el aspecto medioambiental que en el socioeconómico», según las manifestaciones del sindicalista Juan Manuel Trujillo, responsable de pesca en CC.OO. y en la Federación Europea de Transportes, que puso el punto de mira el dedo en las dificultades para localizar tripulantes. «Ni a los alumnos de las escuelas náuticas les motivan las actuales condiciones, hasta el punto de que 715 estudiantes de 7 centros españoles se forman pensando en la mercante o en la navegación de recreo». Prefieren evitar la pesca porque es una profesión de las más peligrosas, dura, que obliga a estar lejos de casa y, aun así, «no está lo suficientemente bien remunerada para el esfuerzo que supone». Trujillo dio cuenta de esas «conclusiones muy críticas» en las Xornadas de Pesca de Celeiro, en Viveiro. En ese mismo foro, el popular Millán Mon, portavoz de Pesca del PP en el Parlamento Europeo, considera el relevo generacional como «uno de los grandes desafíos» del sector.

Según Trillo, por «la negligencia» de las autoridades comunitarias «en la promoción de condiciones de trabajo dignas», los armadores han tenido que recurrir a migrantes de países terceros «que a menudo terminan trabajando incluso dentro de la UE en condiciones precarias».

Sin mano de obra extranjera, muchos barcos deberían amarrar, por lo cual sindicalistas como Trujillo aceptan recurrir a inmigrantes, aunque «en las mismas condiciones» laborales, sociales y asistenciales que los españoles. En su opinión, «España es la que mejor protege a los pescadores», pero ha llegado la hora de seguir avanzando para mejorar las condiciones. Ya que según los armadores los sueldos son más elevados que en otras profesiones, el sindicalista aboga por algo que comparte el popular Millán Mon: «Mejorar las condiciones de seguridad y habitabilidad a bordo, para que la pesca sea más atractiva; no para pescar más, sino para pescar mejor».

Trujillo también pidió velar por que las «agencias de colocación privada les hagan contratos decentes a los migrantes». Para evitar «abusos laborales identificados», aunque no citó a España, pero también para que, a quien captura el 60 % del pescado que entra en la UE, «se le exija lo mismo que a los europeos».

Aunque «lleva más de veinte años» en barcos de gran altura, empresas como Marine Instruments prueban la observación electrónica en un pincheiro de Celeiro, en dos espaderos de A Guarda y, en la pasada costera, en dos boniteros. Prueba de que la flota asume una medida de control que la incomoda, pero la Comisión de Pesca de la UE la defiende para que se cumpla la prohibición de los descartes. «Es un tema polémico», admitió en Celeiro el eurodiputado Millán Mon. Incluso Gabriel Gómez lo reconoce: «A nadie nos gusta que nos estén observando mientras trabajamos». Sin embargo, defiende su utilidad para estimar capturas y tamaños, verificar el veto a los descartes o identificar capturas accidentales. Con la máxima de «preservar la privacidad de la tripulación, porque no estamos para ser el Gran Hermano», propone sacarle más partido: «Que no sea solo una herramienta de control, sino que ayude a mejorar la valoración del sector como herramienta de selectividad, transparencia y competitividad».

«Conservacionismo puro y duro»

Una de las preocupaciones que se planteó en las jornadas fue «conservacionismo puro y duro» y, en los últimos tiempos, «la locura de movimientos en contra del consumo de pescado: animalistas, vegetarianos, veganos…». Por esas razones, Javier Garat, presidente de la coalición mundial de industrias pesqueras (ICFA, en sus siglas en inglés), presidente de la patronal europea Europêche y secretario general de la española Cepesca, emplaza a aliarse y a reaccionar a todos los eslabones del sector, a las Administraciones, a los científicos y a las oenegés que también tienen en cuenta los aspectos social y económico del oficio marinero. «Como sector somos una víctima, o nos ponemos las pilas o vamos a perder una guerra» que se libra en organizaciones internacionales, incluidas las que gestionan la pesca. Garat apela a la unión ante ese «gran enfrentamiento con posiciones radicales». Juntos, insiste Garat, para defender a la flota ante «un conservacionismo radical muy poderoso, con mucho dinero, que incluso se ha metido en comités científicos, desvirtuando la ciencia». Como ejemplo citaba la reciente inclusión del marrajo dientuso en los listados del comercio internacional de especies amenazadas. «A pesar de que expertos de la FAO y de la UE dicen que no cumple los criterios para condicionar su comercio, en la comisión internacional del atún se impuso la bandera del ecologismo y, en el peor de los escenarios, hasta España podría no dar el certificado para poder comercializarlo». En un contexto mundial de acciones ante el cambio climático y rechazo a proteínas animales, contrarrestar lo que ven como una campaña orquestada requiere «mucha más comunicación e inversión, o perdemos la gran batalla», dice Garat.

El anisakis fue otro foco de acción de las XXIV Jornadas de Pesca de Celeiro. Los consumidores admiten «miedo» aunque la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) deja claro que no entraña riesgo para la salud humana si los productos del mar se cocinan o, en caso de comerlos crudos o semicrudos, se congelan cinco días a menos de 20 grados. Tanto Javier Garat como Ignacio Gandarías comparten la necesidad de combatir la «desinformación» desde el sector y desde la Administración. Similar opinión expresó Juan Vieites Baptista de Sousa, secretario general de Anfaco-Cecopesca, entidad a la que el sector pesquero de Celeiro rindió este sábado su homenaje anual. Vieites también opinó sobre la alerta sanitaria por mercurio en pescados. Citando las más de «12.000 muestras anuales» que analizan en los laboratorios de Anfaco-Cecopesca, «el más reconocido de España por la Entidad Nacional de Acreditación», es claro: «No existe esa alerta, ya se lo dije a Aesan, hay que informar no alertar». Aesan sugiere evitar el consumo de pez espada, atún rojo o tiburón en mujeres embarazadas o en lactancia, así como en menores de 10 años, mientras recomienda 120 gramos al mes para niños de entre 10 y 14 años.

«Pescado negro» a la venta

La última de las nueve ponencias del congreso de Celeiro la pronunció Ignacio Gandarías, director general de Ordenación Pesquera y Acuicultura. Sin entrar en detalles, lanzó avisos a los navegantes. Como en algunos pesqueros «no se están respetando» las cuotas individuales, lo que, además de «responsabilidad total del armador pone en juego la credibilidad del sector», anuncia «decisiones vía sanciones y reducción de cuotas». Gandarías no lo precisó, pero de como hilvanó su discurso se desprende que vincula esos incumplimientos en las capturas con la prohibición de los descartes. Respetarlos y aplicarlos es «corresponsabilidad de todos», el Gobierno central y las comunidades autonómas, encargados de vigilar en el mar, en los puertos, en las lonjas y en los eslabones de la cadena comercial.

De momento ya han detectado «porcentajes de especies que no se están declarando», por lo cual en el Ministerio de Pesca «deducimos que existen circuitos paralelos en los cuales esos productos llegan al consumidor». Alude al conocido como pescado negro, porque se comercializa ilegalmente. También con ese tema preparan medida inmediatas: «Tenemos la obligación de poner límite a esas situaciones; en pesquerías del Cantábrico observaréis un plan absoluto de control con comunidades autónomas y otras instituciones». Por ejemplo, el control electrónico, cámaras a bordo «ya, en determinado tipo de flotas». Se trata de «verificar que su pesca es sostenible y de disponer de toda la información para defenderla», explica.

Finalmente, en Celeiro Javier Garat también aludió a la «inestabilidad política» en España y la «preocupación» de la flota; entre otros motivos «por lo que pueda salir ahora, ya que en Podemos hay posiciones no favorables a la pesca y coge peso el ministerio de transición ecológica frente a la pesca».

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