Acuicultura

Investigan dar una salida a los descartes para la investigación acuícola

Cerrar el ciclo biológico, encontrar una salida a productos no comerciales y potenciar la sostenibilidad de la fauna marina. Estos pueden ser, en síntesis, los objetivos que persigue una línea de investigación de la Universidad de Almería a la que se ha sumado la organización de productores pesqueros (OPP) 71 de la capital almeriense, según publica Diario de Almería.

 

Desde hace años, investigadores del grupo de Ecología acuática y acuicultura de la UAL, capitaneado por María José Sánchez-Muros y Fernando García, trabajan en la obtención de pienso procedente de insectos como alimento acuícola alternativo a las harinas de pescado. Con la colaboración de los pescadores de la lonja de Almería se añade a la dieta de los insectos el pescado de descartes con lo que los insectos tienen mejores propiedades nutritivas. Pero el fin acuícola es sólo una fase, la pretensión final es mostrar cómo los insectos pueden jugar un papel importante en la alimentación también para el ser humano como en ganadería en los próximos años, según  EL Diario de Almería

La reforma de la Política Pesquera Común (PPC) en 2015 marcaba como línea roja el tema de los descartes, es decir, las especies de pescado sin valor comercial que se capturan y desembarcan están obligadas a desembarcarse en tierra, si bien éstas no pueden ser usadas directamente para consumo humano. ¿Qué hacer entonces con las capturas que no tienen destino y no se pueden devolver al mar? Con el fin de buscar una salida a estas especies y estrechar lazos entre el sector pesquero y la comunidad científica, hace algo más de dos años arrancaba la colaboración entre la OPP 71 y el departamento de Biología de la UAL, tal y como expone Elvira Morote, técnica de la organización de productores pesqueros: “Desde la OPP nos planteamos la posibilidad de no sólo buscar un destino a este pescado sino además sacarle el máximo jugo posible con una investigación aprovechando la línea en la que ya trabajaban los científicos”.

Valor nutritivo de las especies

El proyecto consiste en analizar la composición de distintos tipos de pescado que entran en los descartes, tanto blanco como azul al igual que otros organismos que se capturan como estrellas de mar, que forman parte de la fauna aunque no son objetivo de la pesca. “La idea es analizar el valor nutritivo de estas especies y, en función de ello, añadirla a la dieta de distintos tipos de insectos. El siguiente paso es analizar la composición del insecto y ver si ha mejorado su composición nutricional para elaborar harinas para los pescados de acuicultura”.

La línea en la que trabajaba la UAL se basaba en alimentar a los insectos con subproductos de la agricultura como tomate o plantas, pero con la inclusión de pescados de descartes se le añaden ácidos grasos saludables.

Actualmente la harina que se suministra a los peces criados en cautividad; se basa en pescado capturado directamente para tal fin, “actualmente se capturan bancos de peces para ello y esto supone un problema ambiental, ya que para poder criar peces estás capturando biomasa salvaje en un volumen importante”. La producción mundial está intentando sustituir esta harina por otros componentes que no tengan ese impacto y los investigadores de la UAL han encontrado que los insectos pueden ser una buena fuente de proteína en la elaboración de estos piensos”, explica Elvira Morote. Y es que los peces obtenidos a través de la acuicultura precisan de una cantidad de proteína muy elevada para su alimentación basada tradicionalmente en las harinas de pescado, la principal fuente proteica para los piensos acuícolas. La alternativa inmediata pasaba por las harinas vegetales, más baratas y abundantes, pero que presentaban inconvenientes como cierto desequilibrio entre aminoácidos esenciales y no esenciales. Asimismo, en el caso de peces carnívoros, estas harinas contaban con limitaciones relacionadas con la fisiología digestiva de las especies. De ahí que expertos del grupo Ecología acuática y acuicultura de la Universidad de Almería iniciaran su proyecto con insectos como alternativa, ya que no suponían una competencia con fuentes de alimentos para el ser humano y dada su procedencia animal, pueden adecuarse a la fisiología digestiva de los peces con facilidad.

De acuerdo a las palabras de la doctora María José Sánchez-Muros, quien trabaja en esta línea junto a Fernando García Barroso y, en este caso también con José Luis Guil, del área de Tecnología de los Alimentos que profundiza en la línea de determinación del perfil de ácidos grasos, para llevar a cabo esta investigación se ha tenido que contar con nuevas herramientas como el acuario de la Universidad de Almería, gracias a la contribución de los fondos europeos, el Ceimar (Campus de Excelencia Internacional del Mar) y la propia UAL.

Como apunta Sánchez-Muros, en los últimos meses y con la inclusión de los descartes, los investigadores han trabajado en la modificación de la composición de la Hermetia illucens conocida también como ‘mosca soldado’, a cuya dieta han incorporado la alacha, un pescado que comercialmente no tiene salida pero es rico en ácidos grasos. Con la harina obtenida de este insecto se ha alimentado el pescado criado en cautividad, que en este caso ha sido la dorada. Como avance de los resultados, aunque aún no están publicados, se puede decir que el producto obtenido finalmente se ha visto mejorado nutritivamente.

La idea no es frenar el proyecto aquí si no dar salida a otros sectores al margen de la acuilcultura, así como el utilizar los insectos para alimentar otros animales como los pollos.

 

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