Europa

La importancia comercial del coral rojo

La importancia de los productos del mar en nuestra historia es a menudo subestimada e incomprendida. El comercio de estos productos, como el arenque, las sardinas y el bacalao, ha contribuido al desarrollo de ciudades y empresas comerciales florecientes. No es casualidad que Estambul se desarrollara cerca de un estrecho donde se concentraban los peces durante sus migraciones. Entre estos productos, hay uno, poco conocido, que una tesis reciente acaba de destacar[, el coral rojo del Mediterráneo. Aunque sólo quedan unos pocos vestigios de esta actividad debido al agotamiento de los recursos (8 licencias de coralistas en Córcega), en los siglos XVII y XVIII, miles de pescadores y artesanos italianos constituyeron la base de un floreciente comercio entre Europa y la India, ya que el coral se vendía a cambio de diamantes producidos en ese país. Se estima que entre 1580 y 1640, el 14% del valor desembarcado por la flota portuguesa estaba constituido por piedras preciosas compradas en Goa. Estas piedras preciosas fueron utilizadas, por ejemplo, para hacer las joyas de las coronas europeas, su compra fue financiada por la venta de coral rojo, muy buscado por los príncipes y las familias indias ricas. En 1770, el Padre Raynal estimó que había 40.000 personas trabajando en Madrás para hacer joyas y cuentas de coral. En ese momento, Madrás había suplantado a Goa debido al surgimiento de la Compañía India y a la disminución de la influencia de Portugal en la región. Londres también había tomado el lugar de Lisboa como punto de partida para el coral mediterráneo.

Miles de pescadores y redes complejas
Este negocio había quedado en manos de familias de comerciantes judíos sefardíes que se establecieron en Livorno tras su expulsión de Portugal por la Inquisición. Estos empresarios disponían de redes familiares en Alepo y en los puertos europeos para garantizar la venta de corales y, a continuación, de diamantes y piedras preciosas. La organización de intercambios de productos valiosos a tal escala requería una organización rigurosa basada en la confianza. En Livorno, el puerto de Florencia finalmente expulsó a Génova del control de la pesca y del procesamiento de los corales. Los empresarios de Livorno prefinanciaron las costosas campañas de pesca en las que participaron cientos de barcos entre abril y septiembre en las costas de Italia, Córcega y el norte de África. Desde la región de Nápoles partían 400 barcos y era necesaria una organización rigurosa y una protección militar contra la piratería. En 1810, en Livorno, en medio de la crisis económica, los talleres movilizaron a más de 1300 trabajadores para procesar 40 toneladas de coral. Esta actividad ha permitido a muchos puertos pesqueros demostrar su prosperidad, en particular con la construcción de suntuosas iglesias barrocas, como la de Cervo en Liguria, que muestra con orgullo un magnífico frontón barroco visible desde lejos en el mar.
El propósito de esta tesis no es sólo describir el desarrollo de estos intercambios, sino también mostrar cómo son «organizaciones complejas que arrojan luz sobre las diferentes formas de cambio económico y social y ponen a prueba el papel y los límites del mercado en la transformación de las sociedades». Es también una tesis que reconcilia la microhistoria local con la historia global. Un enfoque fundamental para entender el mundo.

Autor Alain Le Sann

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