Euskadi

Ecologistas vascos consideran que la pesca ilegal «sale barata»

La agrupación ecologista Eguzki, que impulsó la denuncia en 2018 contra el ‘Tonino Segundo’ por capturar marrajos, considera positivo condenar este tipo de actuaciones, pero lamenta que delitos ecológicos como la pesca ilegal de especies protegistas «salen baratos». Así, salen al paso de reciente sentencia dictada contra el armador y el patrón del ‘Tonino Segundo’ por un delito contra el medio ambiente en su modalidad de pesca y tráfico por imprudencia grave de una veintena de ejemplares de marrajo sardinero (Lamna nasus), especie que se encuentra en peligro de extinción.

Un juez de Gernika ha condenado al propietario y al patrón del palangrero Toñino Segundo por un delito contra el medio ambiente “en su modalidad de pesca y tráfico por imprudencia grave de especie protegida”, en concreto, veinte ejemplares de marrajo sardinero (Lamna nasus), que se halla en peligro de extinción. La pena señalada a cada uno de los encausados ha sido de 3 meses y 10 días de multa a razón de 6 euros de cuota diaria e inhabilitación especial para pescar por 3 meses y 10 días.

Eguzki, que ha impulsado la denuncia, considera que se trata de una sentencia importante, a pesar de que la pena, al menos en lo que a la parte pecuniaria respecta, nos deje la sensación de que es muy difícil conseguir condenas por delitos ecológicos y luego estos salen muy baratos. Al final, 1.200 euros en total o, por decirlo así, 60 por cada ejemplar de marrajo sardinero capturado, no parece una cantidad muy disuasoria. Aunque, como decimos, consideramos que se trata de una sentencia realmente importante.

Los hechos

El 23 de abril de 2018, la Inspección Pesquera del Estado decomisó 20 ejemplares de marrajo sardinero cuando el Toñino Segundo pretendía desembarcarlos en el puerto de Ondarroa mezclados entre los de tintorera o tiburón azul (Prionace glauca, especie esta cuya pesca sí está permitida). La Inspección también abrió expediente porque el Toñino declaró haber capturado 4.872 kilos de tintorera, cuando en realidad llevaba a bordo 6.320.

Este decomiso confirmó algo que no solo organizaciones como Eguzki habían denunciado sino que era poco menos que vox pópuli, es decir, que en Ondarroa era corriente la captura ilegal de tiburones. Desde luego, ni el número de los ejemplares de marrajo sardinero localizados (no eran ni uno ni dos, sino veinte), ni el volumen de las tintoreras declarado de menos (un 29,7%) permiten pensar que se tratara de algo casual o puntual, sino de una práctica habitual, amparada en la impunidad.

Este decomiso estuvo precedido de la alarma que se produjo en septiembre de 2017 a raíz de la difusión de unas impactantes fotografías tomadas en el puerto de Ondarroa en las que podían verse numerosos tiburones apilados. En torno a estas imágenes circularon informaciones graves, como la presencia aquel día en el puerto de marrajo sardinero, en peligro de extinción y protegido, o la práctica prohibida del corte de aletas o finning. Se denunciaba incluso que personal del puerto no pudo identificar la propiedad ni procedencia de algunos de los ejemplares.

Eguzki reclamó entonces al Gobierno Vasco que informase sobre la matanza de tiburones en Ondarroa de manera detallada y preferentemente pública. El Gobierno Vasco prefirió dar la callada por respuesta.»Meses después, en abril de 2018, la Inspección Pesquera, la estatal, realizó el decomiso. En noviembre, la Ertzaintza informó de que, a raíz de la denuncia de Eguzki, investigaba a varias personas por presunto delito contra el medio ambiente».

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