Internacional

El Convenio Internacional sobre Aguas de Lastre entra en vigor

El Convenio Internacional sobre el Agua de Lastre ha entrado en vigor, después de 12 años de espera.
Según Philippe Goulletquer, Director Científico Adjunto encargado de la biodiversidad marina y costera del Instituto Francés de Investigación y Explotación del Mar (Ifremer), ” con este convenio se da un gran paso adelante”·

Las especies acuáticas invasivas representan una gran amenaza para los ecosistemas marinos, y se ha determinado que el transporte marítimo constituye una importante vía para la introducción de especies en nuevos entornos. El problema se agravó a medida que el volumen del comercio y el tráfico se fueron ampliando a lo largo de los últimos decenios, en particular con la introducción de los cascos de acero que permiten a los barcos usar agua como lastre en lugar de materiales sólidos. En muchas partes del mundo, los efectos de la introducción de nuevas especies han sido devastadores. Los datos cuantitativos indican que el índice de invasiones biológicas continúa aumentando a un ritmo alarmante. Habida cuenta de que el volumen de las mercancías que se transportan por mar continúa en general aumentando, es posible que el problema aún no haya alcanzado su punto máximo.

No obstante, el Convenio internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques, iniciado en 2004, tiene por objeto evitar la propagación de organismos acuáticos perjudiciales de una región a otra, estableciendo normas y procedimientos para la gestión y el control del agua de lastre y los sedimentos de los buques. No obstante, el autor de la guía de especies exóticas marinas, que enumera 325 de estas especies a lo largo de las costas francesas, recuerda que “de los 10 mil millones de m3 de agua de mar que pasan a través de los balastos de los buques, 22 millones son descargadas en las aguas de Francia metropolitana solamente. “El 60% de las llamadas especies invasoras son transportadas por buques, con lo que se hace obligado de tratar el agua de lastre antes de la descarga de cara a perpetuar la biodiversidad local”.

50 000 buques mercantes se verá afectados por el presente Reglamento. La Cámara Internacional de Navegación (ICS) estima que el costo total de esta reforma, que se aplica a todos los buques, nuevos y existentes, es de $ 100 mil millones.

En el marco del Convenio, todos los buques dedicados al transporte marítimo internacional deben llevar a cabo una gestión de su agua de lastre y sedimentos que se ajuste a una norma determinada, de conformidad con un plan de gestión del agua de lastre elaborado para cada buque. Además, todos los buques tendrán que llevar un libro registro del agua de lastre y un certificado internacional de gestión del agua de lastre. Las normas para la gestión del agua de lastre se irán introduciendo gradualmente durante un período de tiempo determinado. Como solución intermedia, los buques deberían cambiar el agua de lastre en alta mar. Sin embargo, a la postre, la mayoría de los barcos tendrán que instalar un sistema de tratamiento de agua de lastre a bordo.

A los fines de facilitar la implantación del Convenio, se han elaborado algunas directrices.

Una vez que el Convenio haya entrado en vigor, se exigirá que todos los buques apliquen un plan de gestión del agua de lastre y los sedimentos. Además, todos los buques tendrán que llevar a bordo un libro registro del agua de lastre y deberán aplicar procedimientos de gestión del agua de lastre de conformidad con una norma determinada. Se exigirá que los buques existentes hagan lo mismo, pero después de un periodo de introducción progresiva.

Las Partes en el Convenio tienen la opción de adoptar medidas adicionales de conformidad con los criterios establecidos en el Convenio y las directrices de la OMI.

El Convenio está dividido en artículos, y en un anexo que incluye normas y prescripciones técnicas relativas a las Reglas para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques.

Obligaciones de carácter general
En el marco del artículo 2, Obligaciones de carácter general, las Partes se comprometen a hacer plena y totalmente efectivas las disposiciones del Convenio y de su anexo con el objeto de prevenir, reducir al mínimo y, en último término, eliminar la transferencia de organismos acuáticos perjudiciales y agentes patógenos mediante el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques.

Se confiere a las Partes el derecho de adoptar, individualmente o junto con otras Partes, y de conformidad con el derecho internacional, medidas más rigurosas para la prevención, reducción o eliminación de la transferencia de organismos acuáticos perjudiciales y agentes patógenos mediante el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques. Las Partes deberían velar por que las prácticas de gestión del agua de lastre no causen un daño mayor al medio ambiente, la salud de los seres humanos, los bienes o los recursos, propios o de otros Estados, que aquel que pretenden prevenir.

Instalaciones de recepción
Con arreglo a lo previsto en el artículo 5, Instalaciones de recepción de sedimentos, las Partes se comprometen a garantizar que en los puertos y terminales en los que se efectúen trabajos de reparación o de limpieza de tanques de lastre se disponga de instalaciones adecuadas para la recepción de sedimentos.

Investigación y labor de vigilancia
En el artículo 6, Investigación científica y técnica y labor de vigilancia, se insta a las Partes a fomentar y facilitar, individual o conjuntamente, la investigación científica y técnica sobre la gestión del agua de lastre y a vigilar los efectos de la gestión del agua de lastre en las aguas bajo su jurisdicción.

Reconocimiento, certificación e inspección
Los buques deberán ser objeto de reconocimiento y certificación (artículo 7, Reconocimiento y certificación) y podrán ser inspeccionados por funcionarios de supervisión del Estado rector del puerto (artículo 9, Inspección de buques), quienes podrán verificar que el buque cuente con un certificado válido, inspeccionar el Libro registro del agua de lastre, y/o realizar un muestreo del agua de lastre del buque. En caso de duda, podrá efectuarse una inspección pormenorizada y “la Parte que efectúe la inspección tomará las medidas necesarias para garantizar que el buque no descargará agua de lastre hasta que pueda hacerlo sin presentar un riesgo para el medio ambiente, la salud de los seres humanos, los bienes o los recursos”.

Se hará todo lo posible para evitar que un buque sufra una detención o demora innecesarias (artículo 12, Demoras innecesarias causadas a los buques).

Asistencia técnica
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 13, Asistencia técnica, cooperación y cooperación regional, las Partes se comprometen, directamente o a través de la Organización y otros organismos internacionales, según proceda, en lo que respecta al control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques, a facilitar a las Partes que soliciten asistencia técnica apoyo destinado a formar personal, garantizar la disponibilidad de tecnologías, equipo e instalaciones pertinentes, iniciar programas conjuntos de investigación y desarrollo, y emprender otras medidas tendentes a la implantación efectiva del presente Convenio y de las orientaciones relativas a éste elaboradas por la Organización.

Anexo – Sección A – Disposiciones generales
En esta sección se incluyen definiciones, normas relativas a la aplicación del Convenio y excepciones. En el marco de la regla A-2, Aplicación general, se establece que: “Salvo indicación expresa en otro sentido, la descarga del agua de lastre sólo se realizará mediante la gestión del agua de lastre, de conformidad con las disposiciones del presente anexo”.

Anexo – Sección B – Prescripciones de gestión y control aplicables a los buques
Los buques tienen que llevar a bordo y aplicar un plan de gestión del agua de lastre (regla B-1). El plan de gestión del agua de lastre es específico de cada buque e incluye una descripción detallada de las medidas que han de adoptarse para implantar las prescripciones sobre gestión del agua de lastre y las respectivas prácticas complementarias.

Los buques deben llevar a bordo un Libro registro del agua de lastre (regla B-2) con el objeto de registrar cuando se tome a bordo, se haga circular o se trate el agua de lastre a los efectos de su gestión, o se la descargue en el mar. También deberían registrarse las descargas del agua de lastre en una instalación receptora, así como sus descargas accidentales u otras descargas excepcionales de este tipo de agua.

Las prescripciones específicas referidas a la gestión del agua de lastre figuran en la regla B-3, Gestión del agua de lastre para los buques:

Los buques construidos antes de 2009 con una capacidad de agua de lastre comprendida entre 1 500 y 5 000 m3, inclusive, habrán de llevar a cabo una gestión del agua de lastre que cumpla como mínimo las normas para el cambio del agua de lastre o bien las normas de eficacia de la gestión del agua de lastre hasta 2014, fecha después de la cual habrán de cumplir como mínimo la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre.

Los buques construidos antes de 2009 con una capacidad de agua de lastre inferior a 1 500 m3 o superior a 5 000 deberán de llevar a cabo una gestión del agua de lastre que cumpla como mínimo las normas para el cambio del agua de lastre o bien las normas de eficacia de la gestión del agua de lastre hasta 2016, fecha después de la cual habrán de cumplir como mínimo la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre.

Los buques construidos en 2009 o posteriormente con una capacidad de agua de lastre inferior a 5 000 m3 deberán llevar a cabo una gestión del agua de lastre que cumpla como mínimo la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre.

Los buques construidos en 2009 o posteriormente, pero antes de 2012, con una capacidad de agua de lastre igual o superior a 5 000 m3, habrán de llevar a cabo una gestión del agua de lastre que cumpla como mínimo la norma descrita en la regla D-1 o bien en la regla D-2 hasta 2016, fecha después de la cual habrán de cumplir como mínimo la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre.

Los buques construidos en 2012 o posteriormente, con una capacidad de agua de lastre igual o superior a 5 000 m3, habrán de llevar a cabo una gestión del agua de lastre que cumpla como mínimo la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre.

Podrán aceptarse también otros métodos de gestión del agua de lastre diferentes a la norma para el cambio del agua de lastre o la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre, siempre que dichos métodos garanticen como mínimo el mismo grado de protección del medio ambiente, la salud de los seres humanos, los bienes o los recursos, y cuenten en principio con la aprobación del Comité de protección del medio marino (MEPC).

De conformidad con lo dispuesto en la regla B-4, Cambio del agua de lastre, todos los buques que lleven a cabo el cambio del agua de lastre deberían ajustarse a las siguientes prescripciones:

siempre que sea posible, efectuar el cambio del agua de lastre a por lo menos 200 millas marinas de la tierra más próxima y en aguas de 200 m de profundidad como mínimo, teniendo en cuenta las directrices elaboradas por la Organización;

en los casos en que el buque no pueda efectuar el cambio del agua de lastre de conformidad con lo dispuesto en el párrafo precedente, tal cambio del agua de lastre debería llevarse a cabo tan lejos como sea posible de la tierra más próxima, y en todos los casos por lo menos a 50 millas marinas de la tierra más próxima y en aguas de 200 m de profundidad como mínimo.

Cuando no sea posible cumplir estas prescripciones, se podrán designar zonas en las que se permita al buque efectuar el cambio del agua de lastre. Todos los buques extraerán y evacuarán los sedimentos de los espacios destinados a transportar agua de lastre de conformidad con las disposiciones del plan de gestión del agua de lastre del buque (regla B-4).

Anexo – Sección C – medidas adicionales
Una Parte, individualmente o junto con otras Partes, puede imponer a los buques medidas adicionales para prevenir, reducir o eliminar la transferencia de organismos acuáticos perjudiciales y agentes patógenos a través del agua de lastre y los sedimentos de los buques.
En tales casos, la Parte o Partes deberían consultar a los Estados adyacentes o a otros Estados a los que puedan afectar tales normas o prescripciones y comunicar su intención de establecer una medida o medidas adicionales a la Organización al menos seis meses antes de la fecha prevista de implantación de tal o tales medidas, salvo en situaciones de emergencia o de epidemia. Cuando así proceda, las Partes habrán de obtener la aprobación de la OMI.

Anexo – Sección D – Normas para la gestión del agua de lastre
Existe una norma para el cambio del agua de lastre y una norma de eficacia de la gestión del agua de lastre. Puede utilizarse el cambio del agua para cumplir la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre;

Regla D-1 – Norma para el cambio del agua de lastre – Los buques que efectúen el cambio del agua de lastre de conformidad con la presente regla lo harán con una eficacia del 95 %, como mínimo, de cambio volumétrico del agua de lastre. En el caso de los buques que cambien el agua de lastre siguiendo el método del flujo continuo, el bombeo de tres veces el volumen de cada tanque de agua de lastre se considerará conforme a la norma descrita. Se podrá aceptar un bombeo inferior a tres veces ese volumen siempre y cuando el buque pueda demostrar que se ha alcanzado el 95 % de cambio volumétrico del agua de lastre.

Regla D-2 – Norma de eficacia de la gestión del agua de lastre – Los buques que efectúen la gestión del agua de lastre descargarán menos de 10 organismos viables por metro cúbico cuyo tamaño mínimo sea igual o superior a 50 micras y menos de 10 organismos viables por mililitro cuyo tamaño mínimo sea inferior a 50 micras y superior a 10 micras; y la descarga de los microbios indicadores no excederá de las concentraciones especificadas.

Los microbios indicadores, a efectos de la salud de los seres humanos, comprenderán, entre otros, los siguientes:

a. Vibrio cholerae toxicógeno (O1 y O139): menos de 1 unidad formadora de colonias (ufc) por 100 mililitros o menos de 1 ufc por gramo (peso húmedo) de muestras de zooplancton;
b. Escherichia coli: menos de 250 ufc por 100 mililitros;
c. Enterococos intestinales: menos de 100 ufc por 100 mililitros.

Los sistemas de gestión del agua de lastre estarán aprobados por la Administración de conformidad con las Directrices elaboradas por la OMI (regla D-3 – Prescripciones relativas a la aprobación de los sistemas de gestión del agua de lastre). Esto incluye a los sistemas que utilicen productos químicos o biocidas, organismos o mecanismos biológicos, o que alteren las particularidades químicas o físicas del agua de lastre.

Prototipos de tecnologías
La regla D-4 trata de los Prototipos de tecnologías de agua de lastre. Allí, se prevé la posibilidad de que los buques que participen en un programa aprobado por la Administración para poner a prueba y evaluar tecnologías de tratamiento del agua de lastre prometedoras tengan un margen de cinco años antes de tener que empezar a cumplir las prescripciones.

Examen de normas
En virtud de lo dispuesto en la regla D-5, Examen de normas por la Organización, la OMI deberá llevar a cabo un examen de la norma de eficacia de la gestión del agua de lastre teniendo en cuenta determinados criterios, en particular lo atinente a los aspectos relacionados con la seguridad; su aceptabilidad desde el punto de vista ambiental, es decir, que no causen más o mayores problemas ambientales de los que resuelven; su aspecto práctico, es decir que sean compatibles con el funcionamiento y el proyecto de los buques; su eficacia en función de los costos, es decir, los aspectos económicos; y su eficacia desde el punto de vista biológico para eliminar o hacer inviables los organismos acuáticos perjudiciales y a los agentes patógenos del agua de lastre. El examen debería, entre otras cosas, determinar si se dispone de las tecnologías adecuadas para el cumplimiento de dicha norma y evaluar los criterios mencionados anteriormente y las repercusiones socioeconómicas específicamente en relación con las necesidades de desarrollo de los países en desarrollo, especialmente de los Estados insulares pequeños en desarrollo.​

Anexo – Sección E – Prescripciones sobre reconocimiento y certificación para la gestión del agua de lastre
Esta sección contiene prescripciones relativas al reconocimiento inicial, de renovación, anual e intermedio y disposiciones atinentes a la expedición de los certificados. En los apéndices figura un modelo de certificado de gestión del agua de lastre y un modelo de libro registro del agua de lastre. ​

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