Acuicultura

Científicos auguran que la acuicultura puede salvar la tierra

Científicos auguran que la acuicultura puede salvar la tierra, tras mostrar un nueva evidencia que muestra que las especies pueden ayudar a alimentar la población mundial futura mientras se reduce sustancialmente uno de los mayores impactos ambientales como es la producción de carne.

Un nuevo estudio del Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicos (NCEAS) de la Universidad de California en Santa Bárbara, Estados Unidos, encontró que la cantidad de tierras necesarias para satisfacer las futuras necesidades de proteínas con animales acuáticos criados sería significativamente menor que si la producción ganadera terrestre satisficiera esas necesidades.

Esta investigación es el primer análisis sobre el uso del suelo de los sistemas alimentarios del futuro que se centra en la acuicultura, el sector alimentario de más rápido crecimiento del mundo, y ayuda a revelar su potencial papel en la conservación y la seguridad alimentaria, según señalan los propios investigadores, cuyo trabajo se publica en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

“Si bien la acuicultura puede añadir algo de presión porque, en última instancia, es un sistema de producción de alimentos, este estudio demuestra que la cantidad relativa es minúscula en comparación con los animales de cría terrestres –afirma el autor principal Halley Froehlich, investigador postdoctoral en NCEAS–. La acuicultura no va a ser la principal amenaza para la alimentación y el uso de la tierra en el futuro. Es, y probablemente continuará siendo, el ganado terrestre”.

La producción acuícola depende de una cantidad de cultivos terrestres para la alimentación, posicionándola de manera única en la interfaz de los sistemas alimentarios acuáticos y terrestres. Para comprender sus implicaciones en el uso de la tierra, los científicos examinaron cuánta tierra se necesitaría para cultivar los siete cultivos más comunes utilizados para alimentar tanto al ganado terrestre como a los criados en tres escenarios para el año 2050, sintetizando datos de producción de alimentos de la FAO y otras fuentes científicas.

LA ACUICULTURA MARINA O UNA COMBINACIÓN DE AGUA DULCE Y SALADA

Los investigadores compararon un escenario sin cambios en el que el consumo de carne terrestre sigue dominando frente al pescado en dos escenarios en los que la acuicultura cumple con las demandas adicionales de proteína de la población mundial en 2050. Descubrieron que reemplazar la producción terrestre añadida con acuicultura puede salvar entre 729 y 747 millones de hectáreas terrestres a nivel mundial; esa es un área dos veces más grande que India, el séptimo país más grande del mundo.

Estos ahorros, que también consideran la sustitución de tierras requeridas para el pastoreo de ganado, ocurrirían si el futuro crecimiento de la acuicultura es completamente marino o una combinación de agua dulce y marina: los dos escenarios de acuicultura evaluados por los investigadores para comprender una gama de futuros posibles.

Se lograría un ahorro de tierra porque los peces y otros animales acuáticos son extremadamente eficientes en la conversión de piensos a biomasa para consumo humano. Por ejemplo, una vaca requiere entre seis y más de 30 libras de alimento para obtener una libra de biomasa, mientras que la mayoría de los peces criados para alimentación necesitan de una a dos libras de alimento para hacer lo mismo. Esta eficiencia se traduce en mucha menos tierra de cultivo necesaria para cultivar alimento para los peces que comen las personas.

Estos resultados resaltan el papel que juegan las elecciones de alimentos en el futuro de la biodiversidad, y la mayor amenaza es el hábitat perdido por el uso de la tierra humana. “La expansión de la agricultura en todo el mundo está impulsando la mayoría de las extinciones de especies y la dramática pérdida de ecosistemas”, afirma la coautora Claire Runge, investigadora de la Universidad de Tromso, Universidad Ártica de Noruega y científica postdoctoral en NCEAS en el momento en que se realizó la investigación. “Esto solo va a aumentar en el futuro. La acuicultura ofrece una forma de reducir parte de esta presión en nuestros paisajes naturales, lugares salvajes y vida silvestre”, añade.

Según Froehlich, el estudio no aboga por la acuicultura como una panacea para la producción sostenible de alimentos. Al igual que con cualquier sistema de alimentos, existen compensaciones. Aun así, estos resultados se basan en la creciente evidencia del potencial de la producción acuícola sostenible. “La acuicultura no tiene que ser esta carga masiva en tierra o en el agua, especialmente si las granjas están ubicadas estratégicamente y existen incentivos para la administración que la llevan a prácticas de ubicación y alimentación sostenibles –afirma Froehlich–. El potencial está maduro para hacerlo realmente bien”.

El coautor Ben Halpern, director de NCEAS y profesor de la Escuela Bren de Ciencia y Gestión Ambiental de UCSB, señala que el estudio también proporciona una razón clara para que las personas cambien sus dietas de la carne y aumenten el consumo de pescado para reducir los impactos ambientales de sus elecciones de alimentos.

“Lo que comes tiene un impacto, pero entendemos que cambiar las dietas puede ser difícil -detaca Halpern–. Esperamos que la conciencia de la cantidad de tierra que se puede evitar con una dieta rica en pescado ayude a las personas a realizar el cambio. De manera similar, esperamos que nuestros resultados pongan más énfasis en los argumentos de política para hacer cambios más sistemáticos”.

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