Euskadi

La flota de bajura agota la cuota de anchoa, en una campaña de bajos precios

Los 145 barcos de cerco del Cantábrico y Noroeste no podrán pescar más anchoa, una vez que han agotado la cuota de esta especie. Durante el día de hoy no tienen previsto hacerse a la mar, ya que la Secretaría de Pesca ha ordenado que a partir de mañana quedan prohibidos los desembarcos de la especie. Los arrantzales contaban con una cuota asignada para el primer semestre de 24,5 millones de kilos, que han agotado en tan solo tres meses. Esta es la primera ocasión en el que la flota agota en tan poco espacio de tiempo la cuota permitida, con lo que ha supuesto la mejor campaña de la historia, aunque se ha visto empañada por los bajos precios, que no han llegado de media al euro.

Basta recordar las campañas anteriores para hacerse una idea de cómo ha sido ésta. El año pasado la campaña arrojó un balance de 16 millones de kilos, a un precio medio, de 1,63 euros; un año antes, se quedó en 13 millones, a 1,60 euros; en 2015 se capturaron 11,8 millones de kilos y la cotización fue de 1,79 euros; mientras que en 2014 apenas llegó a los 12,6 millones de kilos, que se pagaron en lonja a 1,76.

La flota de cerco ha tenido que volver a puerto para descargar las especies capturadas de cara a proceder al recuento total y dar por finalizada una «muy fructífera campaña en capturas, pero desastrosa en precios», según señalaba un patrón guipuzcoano en el puerto de Ondarroa.

La campaña empezó con fuerza. En la primera quincena de marzo ya se divisó la especie en la mar, con lo que presagiaban buenas capturas. No obstante, hubo que esperar hasta la segunda quincena de abril para que las capturas fueran más regulares. De hecho para la primera semana de mayo se llevaban desembarcados en los puertos vascos cerca de 8.000 toneladas a un precio medio de 1,42 euros el kilo. La campaña era satisfactoria; aún cuando el precio medio era algo inferior, pero las capturas superaban a las 6.000 toneladas obtenidas para esa fecha en 2017, con un precio medio de venta de 1,78 euros.

Para tratar de evitar un agotamiento prematuro de la cuota, las cofradías de pescadores del Cantábrico adoptaron una serie de medidas para gestionar correctamente lo que quedaba de campaña de anchoa. Así, a partir de la segunda quince de mayo, los buques que faenaban mediante el empleo de artes de cerco con base en Gipuzkoa, Bizkaia, Cantabria, Asturias y Galicia no podían pescar al este del Cabo Matxitxako con el objetivo de evitar las capturas de anchoa joven. Asimismo, las cofradías redujeron a cuatro las jornadas en las que se podía comercializar anchoa en los puertos del Cantábrico, eliminando las ventas que se realizaban en la jornada del viernes.

Otra de las medidas importantes adoptadas por las cofradías fue el tope diario de capturas establecido para cada embarcación. Así, los barcos grandes veían reducidas sus posibilidades de pesca diarias en 2.000 kilos, pasando de los 10.000 establecidas hasta ese momento a las 8.000. Asimismo, los buques de menor tonelaje podían capturar un máximo de 6.000 kilos diarios frente a los 8.000 vigentes hasta la fecha. Estas medidas fueron acordadas por mayoría en la flota del Cantábrico a propuesta de las cofradías de Bizkaia, Gipuzkoa y Cantabria y podían ser modificadas en función del desarrollo de la pesquería durante el transcurso de la campaña.

Miren Garmendia, secretaria de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, lamentaba ayer que «el tiempo transcurrido entre que solicitamos a Madrid estas medidas de regulación de campaña y el que pasó hasta su aprobación fue muy largo. Si hubieran decidido antes, no se hubiera agotado la cuota y se podría haber aprovechado para alargar un poco más la campaña». Con estas medidas de regulación, aprobadas por los arrantzales, se buscaba responder a la problemática suscitada tras varias semanas de importantes capturas de anchoa, que empujaron los precios hacia abajo.

Precios bajísimos
De hecho, el elevado volumen de anchoa capturada en tan solo tres meses ha repercutido de manera directa en la cotización del pescado en lonja. Esto ha exasperado a los arrantzales, que veían que su esfuerzo en la mar no se veía recompensado en los puertos. La anchoa pequeña se llegaba a pagar a 0,70 céntimos de euro, cuando en otras ocasiones su cotización era superior. Durante el día de ayer, la de menor tamaño -70 granos o piezas en la kilo- rondó entre los 0,45 y 0,70 euros en Ondarroa. Y la poca anchoa de talla idónea para el conservero ni siquiera elevaba los precios. Así que la reducción de jornadas de pesca y los topes diarios no propiciaron una elevación de precios como se preveía. El agotamiento final de la cuota les obliga a tener que pescar otras especies pelágicas, como el chicharro o sardina, antes de iniciar el 1 de julio la costera de bonito, fecha permitida para la apertura de faenas, una vez que no pueden solicitar la cuota asignada de anchoa que disponen para el segundo semestre, que es de 2,4 millones de kilos.

La menor cotización se ha visto compensada en parte por el hecho de que la campaña ha transcurrido cerca de nuestra costa -en muchas ocasiones la flota de cerco ha tenido que desarrollar su actividad cerca de la costa de Francia o en aguas de Cantabria o Asturias-, con lo que no han tenido que hacer frente a unos gastos considerables de gasoil. En los últimos días algunos barcos habían marchado a Gijón, localizando anchoa grande. El elevado registro de capturas evidencia el buen estado biológico de la especie, tal como habían adelantado los científicos.

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