Internacional

La no adhesión de Senegal al convenio de aletas adheridas llevó a la detención del Vema

Una operación conjunta llevada a cabo entre autoridades locales y conservacionistas marinos ha supuesto la detención del palangrero Vema por una operación de aleteo de tiburones frente a las costas de África Central.El palangrero de bandera senegalesa pero, según la organización Sea Shepherd, propiedad de armadores españoles con licencia para pescar atún en el golfo de Guinea fue detenido en una operación conjunta de las autoridades de Santo Tomé y Príncipe, Gabón y la ONG Sea Shepherd por “pesca ilegal de tiburón”, según anunció ayer la entidad ecologista.

Según armadores de pez espada, “el problema es que Senegal no ratificó el convenio de aletas adheridas con lo cual el barco estaba dentro de la ley, por lo que la única posibilidad es que podrían llevarlo a puerto por carecer del permiso de eviscerar pescado a bordo”. Para los armadores, “todo lo demás nos parece iniciar una campaña de desprestigio contra la flota palangrera”. El barco disponía cuota de ICCAT y el 55 por ciento de capital es senegalés.

El buque Vema, además disponía de licencia para la pesca de atún y especies similares”. Fue abordado el 22 de septiembre cuando operaba en aguas de Santo Tomé, según fuentes de Sea Shepherd. “Tenía las bodegas exclusivamente repletas de tiburones, con las aletas separadas del cuerpo” cuando fue abordado en el marco de la operación Albacore III, una misión conjunta de Sea Shephers y la marina de Gabón y de Santo Tomé y Príncipe.

La Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu) aseguró que el barco no pertenece a la asociación y dijo desconocer si tiene vínculos con Galicia. En 2017 ya hubo un incidente de un barco gallego con Gabón y la tripulación denunció que los propios agentes del país africano les obligaron a cortar las aletas de los tiburones (algo prohibido) para imputarles esa infracción.

El 22 de septiembre, autoridades locales pertenecientes a la isla-estado centro africano de São Tomé y Príncipe abordaron al barco palangrero Vema, de bandera senegalesa pero con vínculos españoles, en una operación conjunta llamada Operación Albacore III, llevada a cabo por conservacionistas marinos de Sea Shepherd y autoridades gabonesas.

El cercenamiento de las aletas de tiburón a la práctica pesquera que consiste en atrapar tiburones, cortarle sus aletas y devolverlos mutilados al mar.

Aunque el palangrero tenía licencia para pescar “túnidos y especies similares”, las inspecciones realizadas por las autoridades de São Tomé embarcados en el barco de Sea Shepherd Bob Barker revelaron que las bodegas del barco estaba repletas únicamente de tiburones, predominando la presencia de tintoreras, especie clasificada como “especie casi amenazado” por parte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los segmentos monofilados que sujetan los anzuelos de pesca fueron reforzados con alambre de acero, según los ecologistas “lo que confirma las sospechas de que las especies capturadas por el Vema eran tiburones y no túnidos. Los filamentos de acero son usados para impedir que los tiburones muerdan los hilos de pesca para poder escapar”.

Se descubrió que los peces encontrados a bordo habían sido procesados, “lo que supone una infracción bajo la normativa de pesca de São Tomé si antes no ha sido autorizado, autorización de la que no disponía el Vema”.

Aproximadamente dos toneladas de tiburones fueron descubiertos por los inspectores, incluyendo aletas de tiburón seccionados de sus correspondientes torsos, una fracción de lo que se hubiera descubierto si el Vema no hubiera regresado a aguas de São Tomé desde la Bahía de Walvis en Namibia, un puerto comúnmente utilizado para descargar aletas de tiburón.

La detención del Vema es la cuarta de una embarcación por aleteo de tiburón llevado a cabo en los últimos dos años, tres de las cuales han sido resultado directo de las operaciones conjuntas entre São Tomé y Príncipe junto a Gabón, con ayuda de los barcos y las tripulaciones de Sea Shepherd.

En agosto del 2016, las autoridades de São Tomé, de nuevo operando desde el barco de Sea Shepherd Bob Barker, detuvieron a un barco palangrero español llamado Alemar Primero. A bordo del Alemar Primero se encontraron 87 toneladas de tiburones y de aletas de tiburón. La Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG Mare) de la UE decidió no presentar cargos por incumplir la Prohibición Europea sobre el Aleteo de Tiburón a pesar de las quejas presentadas por el Departamento de Pesca de São Tomé.

En octubre del 2017, el Departamento de Pesca de São Tomé emitió una Notificación de Incumplimiento de las Normativas de Pesca a otro armador español a la vez que realizaba una petición a la Comisión Europea para que investigara el incumplimiento adicional de la Prohibición Europea sobre el Aleteo de Tiburón, esta vez por parte del barco palangrero español el Baz.

El 12 de septiembre del 2018, una semana antes de la llegada del Bob Barker a aguas de São Tomé y Príncipe, el barco con bandera taiwanesa Shang Fu fue detenido por la Guardia Costera de São Tomé con ayuda de la Marina Portuguesa.

Las especies de tiburón son particularmente vulnerables a la sobrepesca por su crecimiento lento, su tardanza en alcanzar la madurez y su reproducción de crías en pequeñas cantidades.

Las normas de pesca de São Tomé que prohíben el procesamiento de tiburones en alta mar y la Prohibición de Aleteo de Tiburón de la Unión Europea son medias existentes de conservación que aseguran que los cuerpos de los tiburones no son desechados al mar para conseguir más espacio para las aletas de tiburón más valiosas, por tanto permitiendo que más tiburones puedan ser descartados. Los tiburón son capturados dado el importante precio de las aletas de tiburón.

Sea Shepherd viene ejerciendo presión contra las autoridades de los estados costeros africanos en patrullas conjuntas singulares que permiten descubrir operaciones de aleteo de tiburón gracias a abordajes e inspecciones en alta mar.

“Dado la sensibilidad de las especies de tiburón hacia la sobrepesca, junto al hecho de que el 15% de especies de tiburón en el Atlántico están ahora en peligro, es alarmante que los barcos pesqueros industriales, muchos de ellos europeos, sigan masacrando tiburones mientras portan licencia para túnidos” comentaba el Director de Campañas de Sea Shepherd, Peter Hammarstedt. “ Estas licencias de pesca son caballos de Troya, deliberadamente engañado a los estados costeros de África mientras que los barcos de pesca masacran a los tiburones sin contemplaciones. Sea Shepherd felicita a las autoridades de São Tomé por trabajar conjuntamente con Gabón y Sea Shepherd en el empeño de traer ante la justicia a los furtivos de la fauna marina en África”.

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